Codex Calixtinus : Libro Cuarto - Capítulo XXII.2 (es)

                                                 [LAS SIETE ARTES LIBERALES

                                      QUE CARLOS HIZO PINTAR EN SU PALACIO]

 

  A saber, la Grámatica, que es madre de todas las artes, por la cual se conocen todos los escritos divinos y humanos, que enseña cuántas y cuáles letras deben emplearse y con qué letra se escribe, y qué letras hay que asignar a cada parte y sílaba, y en dónde hay que poner diptongo, como muestran los dos libros de ortografía que se consideran los primeros entre los demás. Ortografía es la ciencia del recto escribir; pues el griego ortho en latín se dice rectus; graphia, scriptura . Por este arte entienden los lectores de la Santa Iglesia lo que leen; y el que la ignora, ciertamente lee, pero de ninguna manera entiende por completo, como el que no tiene la llave del tesoro y no sabe lo que dentro se esconde.

 

  Allí se representa la Música, que es la ciencia de cantar bien y correctamente, con la que también se celebran y adornan los divinos oficios de la iglesia, por lo que en más estima se la tiene. Con este arte, pues, cantan y tocan los cantores en la iglesia. Quien la ignora, puede ciertamente mugir a estilo de los bueyes, pero no puede conocer los módulos y tonos de la voz. Como el que hace líneas con una regla torcida en un pergamino, así emite su voz. Y se ha de saber que el canto no se ajusta a la música si no se escribe en cuatro líneas. Por medio de este arte también el salterio de diez cuerdas y la cítara, con las largas trompetas y los címbalos, con el tímpano, el coro y el órgano. Por ella se hicieron todos los instrumentos musicales. Este arte fué creado en un principio por las voces y cantos divinos de los ángeles. Pues ¿quién duda que las voces de los que en la iglesia cantan ante el altar de Cristo, emitidas con dulzura, se mezclan en los cielos con las de los ángeles ? Pues el libro de los sacramentos dice así: "Te suplicamos que recibas nuestros cánticos unidos a los suyos", es decir, a los de los ángeles. Desde la tierra hasta los oídos del sumo Rey se eleva la voz de los que cantan dignamente. En este arte se contienen grandes secretos y misterios. Pues las cuatro líneas en que se escribe y las ocho notas en que se contiene, designan las cuatro virtudes: prudencias, fortaleza, templanza y justicia, y las ocho bienaventuranzas con las que nuestra alma se fortifica y adorna.

 

  En el palacio del rey se representa la Dialéctica, que enseña a distinguir lo verdadero de lo falso, a disputar, a tratar de la naturaleza de las palabras, a confundir a los necios, a ser elocuentes a los sabios. Si en ella pones firmemente el pie, no te obligarán a retirarlo.

 

  La Retórica, que enseña a hablar sabia y convenientemente, plácida, pulcra y correctamente. Rhetos en griego significa elocuente. Pues el arte hace fecundo y elocuente a quien lo sabe.

 

  Allí se pinta la Geometría, que es la medida de la tierra; pues la tierra se llama ge en griego; la medida, metros. Este arte enseña a medir los espacios de tierras, montes, valles y mares, las millas y las leguas. Y al que plenamente la entiende, al ver la extensión de cualquier región, tierra, lugar, campo, provincia o ciudad, sabe en cuántas brazas, pies o millas de longitud y anchura puede medirse. Mediante ella midieron los senadores, al construirlas, a Roma y a las demás ciudades antiguas, y los mojones y caminos de ciudad a ciudad, y en otro tiempo midieron los hijos de Israel, con la medida de la distribución, la anchura y la longitud de las tierras prometida. También de ella se valen los labradores, a pesar de su ignorancia, para medir y trabajar las tierras y las viñas, los prados, los bosques y los campos.

 

  También se representa la Aritmética, que trata de los números de todas las cosas. Quien la domina plenamente, cuando ve una torre o un elevado muro, sabe cuántas piedras tienen, o cuántas gotas de agua hay en una vasija, o cuántas monedas en un montón, o cuántos hombres o miles de hombres hay en un ejército. Aunque sin conocerla, de ella se valen los canteros al construir altas torres y murallas.

 

  En la obra real se representa la Astronomía, que es la observación de las estrellas, por la que se conocen los sucesos buenos y malos, tanto pasados como presentes, acaecidos en otras partes, incluso los futuros. Quien plenamente la domina prevé lo que le ha de suceder cuando desea ponerse en viaje o hacer algo grande. Por ella conocieron en Roma los senadores la muerte de los hombres y las guerras llevadas a cabo en territorios extranjeros. Por ella también supieron los Magos y Herodes, al aparecer la estrella, que había nacido Cristo.

 

  Cada una de estas siete artes tiene una hija a ella sometida, o sea un tratado de la misma. La nigromancia, de la que se derivan la piromancia y la hidromancia y el libro sagrado, o mejor execrado, no se representa en el real palacio, porque no se la considera arte liberal. Pues puede saberse libremente, pero no en modo alguno practicarse sin la intervención de los demonios, y por ello se la considera arte espúrea. Lo que se demuestra también con su propio nombre; pues el griego mancia , significa adivinación: nigro, negra. De donde nigromancia quiere decir adivinación negra que se lleva a los que la emplean a las oscuras cárceles de los demonios. El griego piros significa fuego; ydros, agua. Por lo que pyromancia significa adivinación por el fuego e ydromancia, por el agua, porque llevan a los que las practican al fuego y a las aguas del averno. De ahí que el profeta Job dice: "Del excesivo calor pasarán a las aguas de nieve". Por lo cual quien quiera que lea este fiel libro de Turpín procure evitarla. Pues el emblema de la nigromancia dice asi: Comienza la muerte del alma.

 

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                                                                       06/01/2013

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