Codex Calixtinus : Libro Cuarto - Capítulo XXI.6 (es)

 

                                     [CÓMO EL SOL SE DETUVO DURANTE TRES DÍAS

                                         Y MUERTE DE CUATRO MIL SARRACENOS]

 

  Al amanecer del día siguiente se dirigieron armados al lugar en que se había dado la batalla y en que yacían muertos los combatientes de Roncesvalles, y cada uno encontró a sus respectivos amigos, a unos completamente exánimes, a otros todavía vivos, pero heridos de muerte. A Oliveros, que había pasado de esta vida a otra mejor, le hallaron echado en el suelo extendido en figura de cruz con cuatro palos fijos en tierra, atado fuertemente con cuatro cuerdas, despellejado con cuchillo muy afilados desde el cuello hasta las uñas de los pies y de las manos, atravesado por flechas, saetas, lanzas y espadas, y rudamente apaleado y magullado. El clamor, el llanto y los gritos de los que se lamentaban era inmenso, pues cada uno lloraba a su amigo. Con sus clamore llenaban todo el bosque y el valle. Entonces, juró el rey por el Rey omnipotente, que no cesaría de perseguir a los paganos hasta encontrarlos. En seguida, mientras él con su ejército corría tras ellos, el sol se quedó inmovil y aquel día se prolongó durante casi tres días, y los encontró junto al río llamado Ebro, descansado y comiendo junto a Zaragoza. Después de matar a cuatro mil de ellos, volvió nuestro rey con los suyos a Roncesvalles.

 

  Pero ¿qué más? Trasladados los muertos, enfermos y heridos al sitio en que yacía Roldán, empezó a averiguar Carlomagno si era verdad o no que Ganelón había traicionado a los guerreros como muchos afirmaban. Puso, pues, en seguida para pelear y si era verdad o no que Ganelón había traicionado a los guerreros, como muchos afirmaban. Puso, pues, en seguida para pelear y esclarecer en el campo de batalla la mentira o verdad de esto, a la vista de todos, a dos caballeros armados, Pinabel por Ganelón y Tedrico por sí mismo; y este último mató en seguida a Pinabel. Y así demostrada la traición de Ganelón, mandó Carlomagno que se le atase a los cuatro caballos más salvajes de todo el ejército y se le arrastrase a todas partes a la vez y fuese descuartizado. En seguida se le ató a cuatro caballos y los montaron sendo escuderos, que los aguijoneaban. Uno, espoleando al caballo, arrastró parte de su cuerpo hacia oriente; otro se llevó de igual manera hacia poniente otra parte; un tercero hacia el norte, y el último hacia el mediodía. Y así murió Ganelón, descuartizado en todos sus miembros.

    

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                                                                       06/01/2013

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