Codex Calixtinus : Libro Cuarto - Capítulo XI (es)

 

                                                               CAPÍTULO XI

 

  Entonces Aigolando atravesó los puertos de Cize y llegó a Pamplona y mandó a Carlomagno que le esperase alli para combatir. Al oír esto, Carlomagno volvió a la Galia y con gran diligencia mandó a lo largo y ancho del país que se le reuniesen todos sus ejércitos. Y mandó que en toda la Galia todos los siervos que estaban sometidos a los abusos de sus malvados señores, redimida la servidumbre de sus personas y pagado el laudemio, quedasen libres para siempre con toda su descendencia presente y venidera. Y ordenó que nunca más fuesen siervos de gente bárbara alguna aquellos francos que fueran con él a España para combatir a los infieles. Pero aún más. Perdonó también a todos los que encontró encerrados en las cárceles; y enriqueció a los que halló pobres, vistió a los desnudos, apaciguó a los malévolos, realzó con apropiados honores a los desheredados; armó honrosamente caballeros a todos los duchos en las armas y a los escuderos; y a los que había apartado justamente de su amistad, arrepentido por amor de Dios, los volvió sinceramente a ella; para marchar a España se los asoció todos, amigos y enemigos, nacionales y extranjeros. Y a los que el rey admitía para combatir al pueblo infiel, a éstos yo, Turpín, con la autoridad del Señor y con nuestra bendición y absolución, perdonaba de todos sus pecados.

 

  Entonces reunidos ciento treinta y cuatro mil guerreros, marchó a España contra Aigolando. Estos son los nombres de los más grandes adalides que con él estuvieron: Yo, Turpín, Arzobispo de Reims, que con las oportunas palabras de Cristo fortalecía al pueblo fiel y le animaba al combate, le absolvía de sus pecados, y en ocasiones combatía a los sarracenos con mis propias armas; Roldán, caudillo de los ejércitos, conde de Le Mans y señor de Blaye, sobrino de Carlomagno e hijo del duque Milón de Anglers y de Berta, hermana de Carlomagno, con cuatro mil hombres de guerra; hubo sin embargo otro Roldán, al que ahora he de silenciar; Oliveros, caudillo de los ejércitos, caballero valerosísimo, muy experto en la guerra, potentísimo por su brazo y su espada, conde asimismo de Gennes, hijo del conde Reniero, con tres mil guerreros; Estulto, conde de Langres e hijo del conde Odón, con tres mil hombres; Arestiano, rey de los bretones, con siete mil hombres de armas; pero en tiempos de éste había en Bretaña otro rey, del que ahora no se hace mención completa; Engelero, duque de Aquitania, con cuatro mil mil guerreros. Estos eran hábiles en toda suerte de armas, sobre todo con arcos y saetas. En tiempos de este Engelero había otro conde de Aquitania, concretamente en la ciudad de Poitiers, de quien no se ha de hablar ahora. Este Engelero, pues, de linaje gascón, era duque de la ciudad de Aquitania, que está situada entre Limoges, Bourges y Poitiers, y a la que César Augusto fundó en aquellas tierras y llamó Aquitania, a cuyo dominio también sometió a Bourges, Limoges, Poitiers, Saintes y Angulema con sus provincias, por lo que toda aquella tierra se llama Aquitania. Esta ciudad, pues, falta de su duque después de la muerte de Engelero, se convirtió en un erial, porque todos sus ciudadanos murieron peleando en Roncesvalles y ningunos otros quisieron ya habitarla. Gaiferos, rey de Burdeos, con tres mil guerreros, partió para España con Carlomagno: Gelero, Gelino, Salomón, compañero de Estulto; Balduino, hermano de Roldán; Gandelbodo, rey de Frisia, con siete mil caballeros; Hoel, conde de la ciudad que vulgarmente se llama Nantes, con dos mil héroes; Arnaldo de Belanda, con otros dos mil; Naimo, duque de Baviera, con diez mil héroes; Ogier, rey de Dacia, con diez mil héroes. A éste lo celebra hasta hoy mismo una canción de gesta, pues hizo innumerables proezas. Lamberto, príncipe de Bourges, con dos mil hombres; Sansón, duque de Borgoña, con diez mil héroes; Constantino, prefecto de Roma, con veinte mil caballeros; Reinaldos de Montalbán, Gualterio de Termes, Guillermo, Garín duque de Lorena, con cuatro mil hombres; Begón, Alberico, el borgoñon; Beraldo de Nublis, Guinardo, Esturmito, Tedrico, Yvorio, Berenguer, Atón, Ganelón, que después resultó traidor. Y el ejército de sus propias tierrass era de cuarenta mil caballeros y de innumerables infantes.

 

  Los citados son varones famosos, héroes y guerreros los más poderosos entre los poderosos del universo, los más fuertes entre los fuertes, próceres de Cristo que propagan la fe cristiana en el mundo. Pues así como Nuestro Señor Jesucristo junto con sus doce apóstoles y discípulos, conquistó el mundo, de la misma manera Carlomagno, rey de los franceses y emperador de los romanos, con estos guerreros ganó España para honra del nombre de Dios. Entonces se reúnen todos los ejércitos en las landas de Burdeos. Cubrían, pues, toda aquella tierra en dos jornadas a la redonda. Su estruendo y ruido se oía a doce millas de distancia.

 

  Y Arnaldo de Belanda atravesó el primero los puertos de Cize y llegó a Pamplona. En seguida le siguió el conde Estulto con su ejército. Después fueron el rey Arestiano y el duque Engelero con sus ejércitos; inmediatamente después fué el rey Gandelbodo con su ejército. Después llegaron el rey Ogier y Constantino con sus ejércitos. Por último llegó Carlomagno con todos los otros ejércitos; y cubrieron toda la tierra desde el río Runa hasta el monte que por el camino de Santiago dista de la ciudad tres leguas. Tardaron ocho días en atravesar los puertos. Mientras tanto mandó Carlomagno a Aigolando, que estaba en la ciudad, a la que había reedificado y fortificado de nuevo, que se le entregase o que saliese a batalla contra él. Aigolando, pues, vió que no podía sostener la ciudad contra aquél, y prefirió salir a combatir que morir vergonzosamente en ella. Entonces pidió a Carlomagno que le concediese una tregua hasta que su ejército saliese de la ciudad y se dispusiese para la batalla; y que hablase con él cara a cara. Pues Aigolando deseaba ver a Carlomagno.

 

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                                                                       06/01/2013

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