Codex Calixtinus : Libro Cuarto - Capítulo V (es)

 

                                                                  CAPÍTULO V

 

  Con el oro que a Carlomagno dieron los reyes y príncipes de España, enriqueció la basílica de Santiago, en cuyas tierras se había detenido entonces tres años; instituyó en ella un obispo y canónigos, según la regla de San Isidoro, obispo y confesor, y la dotó dignamente de campanas, paños, libros y más ornamentos. Del restante oro, pues, y de la innumerable plata que sacó de España, a su regreso de ella levantó muchas iglesias, a saber: la iglesia de Santa María Virgen que hay en Aquisgrán, y la basílica de Santiago en la misma ciudad; la iglesia de Santiago que está en la ciudad de Béziers; la basílica del mismo santo en Toulouse, y la que hay en Gascuña, entre la ciudad que vulgarmente se llama Aix y San Juan de Sorde, en el camino jacobeo; la iglesia que está en la ciudad de París entre el río Sena y Montmartre, e innumerables abadías que por todo el mundo hizó.

    

  retour à Codex IV. es

  home

                                                                       06/01/2013

delhommeb at wanadoo.fr