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VISIÓN
DE UN TAL FUCÓN, PEREGRINO DE SANTIAGO
DOCE
Y TRECE VECES POR GRATITUD.
De
Mosteriolo el que está en la orilla del mar a Santiago,
un
tal Fucón venía y era la décima vez.
Y
cuando en Burgos estaba durmiendo, el Apóstol por
quinta
vez
le visita en sueños para alegrarle el alma.
Dios
te guarde, le dice, hermano, yo soy el Apóstol;
visitarás
mi santa tumba hasta trece veces.
Luego,
signándome, dióme a beber de un vaso de piedra
una
bebida dulce que me despierta al punto.
Es
así como marca sus huellas el Santo Patrono
y
para dar alivio a peregrinos luce.
Ya
mereció Compostela del cielo por eso sin duda
ser
el depósito fiel de tan preciado cuerpo;
pues
que testigo Santiago bendice ciudad y sepulcro,
y
ante el sepulcro tales hechos refiere Fucón.
Esto
fue realizado por el Señor y es admirable a nuestro
ver.
Santo
patrono Santiago, henchido en la fuente divina,
llénanos
el corazón, sacra bebida apresta;
y
pues radiante de luz celestial iluminas el cielo,
muestre
a tus peregrinos esa tu luz la vía;
o
estimulándonos, pues, el Señor con vino sin mezcla,
llanto
nos hace beber con que nos lava el lodo,
mida
el camino con lágrimas la de caminos medida
y
de David la fuente nuestra inmundicia lave.
Copa
por tanto feliz la que purga el alma de sombras,
más
feliz sueño el que ve cómo despierta vela.
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