Codex Calixtinus : Libro Segundo - Capítulo VIII (es)

 

                                                                CAPÍTULO VIII

 

                         MILAGRO DE SANTIAGO EXPUESTO POR EL PAPA CALIXTO

 

  En el año mil ciento dos de la encarnación del Señor, cuando cierto prelado que regresaba de Jerusalén, sentado en la nave junto a la borda, cantaba con el salterio abierto, vino una fuerte ola del mar y le arrastró con algunos otros pasajeros. Y cuando ya estaban casi a sesenta codos de la nave, flotando sobre la ola y a viva voz invocaron a Santiago, se le presentó en seguida el santo Apóstol. Y en pie, con las plantas secas sobre las aguas del mar, junto a ellos que en peligro clamaban, les dijo: "No temáis, hijitos míos". Y al momento ordenó al mar que devolviese a la nave a quienes había arrebatado de ella injustamente, y a los marineros, llamndo desde lejos, que detuviesen la nave. Y así ocurrió. Detuvieron la nave los marineros, y el agua del mar, gracias a los auxilios de Santiago, devolvió a aquélla a todos los que había aslatado malamente, nada mojados y abiertos aún el códeice donde el sacerdote leía, y el Apóstol desapareció al instante. Esto fué realizado por el Señor y es admirable a nuestro ver.

 

  Después, aquel venerable prelado del Señor, arrancando a los peligros marinos por el auxilio de Santiago, acudió al gloriosísimo Apóstol en tierras de Galicia, y en su honor dijo este responsorio, cantando alegre en el primer tono del arte musical: "¡Oh tú de siempre auxiliador, de los apóstoles honor, de los gallegos esplendor, de peregrinos defensor, Santiago, de los vicios suplantador, de las cadenas de las culpas suéltanos y al puerto de la salvación condúcenos". Y dijo así en un versículo: Tú que ayudas a los que a ti claman en peligro, tanto en el mar como en la tierra, socórrenos ahora y en peligro de muerte". Y repitió de nuevo: "Al puerto de la salvación condúcenos". Lo cual se digne concedernos Jesucristo nuestro Señor que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina Dios por los infinitos siglos de los siglos. Así sea.

    

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                                                                       01/12/2011

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