Codex Calixtinus : Libro Segundo - Capítulo VII (es)

 

                                                            CAPÍTULO VII

 

                      MILAGRO DE SANTIAGO ESCRITO POR EL PAPA CALIXTO

 

  En el año mil ciento uno de la encarnación del Señor, cuando cierto marino llamado Frisono conducía navegando por el mar una nave cargada de peregrinos al sepulcro del Señor en Jerusalén, deseoso de ir allá a hacer oración, vino contra él a atacarle cierto sarracenos llamado Avito Maimón, que pretendía llevar cautivos a la tierra de los moabitas a todos los peregrinos. Y habiéndose abordado las dos naves, la de los sarracenos y la de los cristianos, y peleado duramente, cayó Frisiono, vestido de loriga de hierro, casco y escudo, por entre ellas al fondo del mar. Mas dándole fuerzas la misericordia de Dios, empezó a invocar en su corazón a Santiago, diciendo: "Grande y gloriosísimo Santiago, apóstol más piadoso que cuanto decirse puede, cuyo altar besé una vez con mi boca indigna, dígnate librarme con todos estos cristianos a ti encomendados".

 

  Al instante se le apareció el santo Apóstol en lo profundo del mar y, tomándole de la mano, le volvió a la nave sano y salvo. Y además, oyéndole todos, dijo el Apóstol al sarraceno: "Si no dejas esa navecilla de cristianos, te entregaré a ti con tu galera en su poder". Y respondió Avito: "¿Quieres decirme, ilustre caballero, por qué te opones en él a mi gente ?" MAs le replicó el Apóstol: "No soy el Dios del mar, sino un siervo del Dios del mar, que auxilio a los que en peligro me llaman, tanto en el mar como en la tierra, según Dios quiere2. Y en seguida, por el poder de Dios y los auxilios de Santiago, la fuerte nave de los sarracenos empezó a peligrar en medio de una tempestad, y la de los cristianos, bajo la divina guía de Santiago, llegó al puerto deseado; y Frisiono, una vez visitado el sepulcro del Señor, en el mismo año acudió a Santiago de Galicias. Esto fué realizado por el Señor y es admirable a nuestro ver. Honor y gloria al Rey de reyes, Jesucristo nuestro Señor por los siglos de los siglos. Así sea.

    

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                                                                       01/12/2011

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