Codex Calixtinus : Libro Cuarto - Capítulo XXI.9 (es)

 

                                             [SEPELIO DE ROLDÁN Y DE LOS DEMÁS

                                             QUE FUERON ENTERRADOS EN BLAYE

                                                   Y EN LUGARES DIVERSOS]

 

  Al bienaventurado Roldán, transportado en féretro de oro sobre dos mulas y cubierto de ricos paños, le llevó Carlomagno hasta Blaye, y le enterró honrosamente en la iglesia de San Román, que él mismo en otro tiempo había construído, y en la que había establecido canónigos regulares; y le colgó su espada a la cabecera y su trompa de marfil a los pies, para honor de Cristo y de su honorosa milicia. Pero alguien trasladó después indignamente la trompa a la iglesia de San Severino, en Burdeos. ¡Feliz la riquísima ciudad de Blaye, que se honra con tan gran huésped, se alegra con el solaz de su cuerpo y se fortifica con su auxilio!

 

  En Belín fueron enterrados Oliveros, Gandelbodo, rey de Frisia, Ogier, rey de Dacia, Arestiano, rey de Bretaña, Garín, duque de Lorena, y otros muchos. ¡Feliz la exigua villa de Belín, donde tantos héroes yacen! En Burdeos, en el cementerio de San Severino, fueron enterrados Gaiferos, rey de Burdeos, Engelero, duque de Aquitania, Lamberto, rey de Bourges, Gelero, Gelino, Reinaldos de Montalbán, Gualterio de Termes, Guillermo, Bergón y otros cinco mil. El conde Hoel, con otros muchos bretones, fué enterrado en Nantes, su ciudad. Así enterrados estos héroes y repartidas por la salvación de sus almas a los pobres doce onzas de plata y otros tantos talentos de oro, así como ropas y alimentos acórdandose Carlomagno de Judas Macabeo, por amor de Roldán, dió en alodio para las necesidades de la misma iglesia toda la tierra que se extendía en seis millas a la redonda de la iglesia de San Román de Blaye y toda la ciudad de Blaye con todo lo que le pertenece, e incluso el mar que está junto a ella; y mandó a los canónigos que en adelante no prestasen a ninguna persona humana más deberes de servidumbre, sino que solamente en sufragio del alma de su sobrino y de sus compañeros todos los años el día de su muerte vistiesen a treinta pobres con todas las ropas necesarias y les diesen de comer, y que todos los canónigos, tanto actuales como futuros, cantasen diligentemente y con devoción treinta salterios y otras tantas misas con las vísperas y los demás oficios completos de difuntos todos los años el día antes de su fiesta, no sólo por ellos, sino también por todos los que en España hubiesen recibido el martirio o lo recibieren en adelante por el amor divino, para que sus coronas merezcan ser hechas partícipes de la gloria. Y ellos prometieron bajo juramento que se haría esto.

 

                              [LOS ENTERRADOS EN ARLES Y EN ALISCAMPS]

 

  Luego, pues, Carlomagno y yo, saliendo de Blaye con algunas de nuestras fuerzas camino de Toulouse, a través de Gascuña, nos dirigimos a Arles. Allí, pues, encontramos los ejércitos borgoñones, que se habían separado de nosotros en Ostabat y por Morlaàs y Toulouse habían venido con sus muertos y heridos, a los que en caballos, literas y coches los habían traído consigo allí para enterrarlos entonces en el cementerio de Aliscamps. En el cual fueron enterrados entonces por nuestras propias manos Estulto, conde de Langres, Salomón, Sansón, duque de Borgoña, Arnaldo de Belanda, el borgoñón Alberico, Guinardo, Esturmito, Atón, Tedrico, Yvorio, Berardo de Nublis, Berenguer y Naimo, duque de Baviera, con otros diez mil. El prefecto Constantino, trasladado por mar, fué enterrado en Roma con otros muchos romanos y apulios. Y por sus almas dió Carlomagno a los pobres en Arñés doce mil onzas de plata y otros tantos talentos de oro.

    

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                                                                       01/12/2011

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