Material (Mundicamino)  

 

  

  Calzado

- Entre Saint Jean Pied de Port y Santiago de Compostela, el pie del peregrino descubre todas las superficies posibles: el asfalto, el hormigón, la zahorra de las pistas agrícolas, la incómoda gravilla, los suelos terrizos, arcillosos o calizos, etc.

- Tal disparidad origina serias dudas en la elección del calzado que mejor se adapte a todas y cada una de las superficies descritas. Se necesita un calzado ni muy ligero ni muy pesado, que sea flexible y que aporte una buena estabilidad.

- Todas estas características las reúne el tipo de zapatilla que utilizan los corredores que compiten en las carreras de montaña. Se conocen como zapatillas de trail (a partir de 80 euros). Son más ligeras que las botas de senderismo y aportan mayor flexibilidad y amortiguación.

- La suela es más resistente y soporta mejor los impactos que la de una zapatilla para correr convencional. El tejido impermeable y transpirable Gore-Tex evitará que se moje el pie y evacuará el sudor al exterior.

 

  Mochila

- Junto al calzado, la mochila es el otro elemento importante del equipo del peregrino:

- Su capacidad debería rondar entre los 40 y 50 litros y su peso, una vez llena, no debería superar el 10% del peso del caminante que la porte.

- Por ejemplo, una persona de 70 kilos deberá cargar una mochila de entre 7 u 8 kilos. Todo el peso que rebase esta cifra pasará factura, tras varios días, en forma de rozaduras, sobrecargas o contracturas musculares.

- Sus costuras deben ser fuertes, las hombreras acolchadas y debe contar con un sistema que permita su regulación según la altura de cada usuario. La funda impermeable es imprescindible para cubrirla en días de lluvia.

 

  Viajar con lo indispensable

La provisión de ropa dependerá de la época, pero, además de lo puesto, hay que llevar en cualquier caso:

 

- un saco de dormir ligero. Salvo contadas excepciones, en primavera y verano no hace frío dentro de los albergues - además allí hay mantas - así que es inútil cargar con un saco pesado ideado para dormir en el exterior a temperaturas bajo cero.

- una cantimplora de un litro.

- un par de mudas.

- dos pares de calcetines de senderismo.

- un par de camisetas de poliéster, una de manga corta y otra de manga larga (nunca de algodón, ya que no transpiran y tardan en secar).

- pantalones de senderismo convertibles.

- una sudadera, un chubasquero ligero o cortavientos y un poncho para la lluvia.

- una visera o un gorro que proteja el cuello.

- una toalla, aunque mejor una gamuza de secado. Están fabricadas en poliéster y poliamida y se secan con rapidez. Se pueden encontrar en tiendas deportivas

- chanclas para la ducha.

- un neceser con un cepillo y pasta de dientes, un par de pastillas de jabón que sirvan tanto para el aseo como para lavar la ropa y, para quién lo necesite, unas cuchillas de afeitar. Una navaja también es recomendable.

- pequeño botiquín con aspirinas o ibuprofeno, crema solar de alta protección, tiritas, yodo y agujas esterilizadas para pinchar y curar las ampollas. Son muy recomendables las cremas o vaselinas para limitar la aparición de ampollas y también para evitar las heridas por los continuos rozamientos de la piel con la ropa. Si se hace el Camino en compañía, lo más sensato es llevar un botiquín conjunto y repartir el peso.

- el DNI, la Tarjeta Sanitaria, una tarjeta de crédito y la credencial del peregrino.

- imperdibles y varias pinzas para la ropa, muy útiles para secar la ropa durante o al final de la etapa.

    

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                                                                       01/05/2012

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