Camino Torres : description (CaminoSantiago)  

 

   

 

- 01. Salamanca - Robliza de Cojos (32.9 km)

- 02. Robliza de Cojos - San Muñoz (20.4 km)

- 03. San Muñoz - Alba de Yeltes (24.6 km)

- 04. Alba de Yeltes - Ciudad Rodrigo (24.7 km)

- 05. Ciudad Rodrigo - Gallegos de Argañán (16.8 km)

- 06. Gallegos de Argañán - Almeida (25.5 km)

- 07. Almeida - Pinhel (21.7 km)

- 08. Pinhel - Trancoso (30.4 km)

- 09. Trancoso - Sernancelhe (27.3 km)

- 10. Sernancelhe - Moimenta da Beira (18.3 km)

- 11. Moimenta da Beira - Lamego (26.1 km)

- 12. Lamego - Mesão Frio (27.9 km)

- 13. Mesão Frio - Amarante (27.9 km)

- 14. Amarante - Guimarães (38.5 km)

- 15. Guimarães - Braga (19.8 km)

- 16. Braga - Ponte de Lima (33.2 km)

- 17. Ponte de Lima - Rubiães (17.8 km)

- 18. Rubiães - Tui (19.7 km)

- 19. Tui - Redondela (31.5 km)

- 20. Redondela - Pontevedra (19.4 km)

- 21. Pontevedra - Caldas de Reis (21.3 km)

- 22. Caldas de Reis - Padrón (18.2 km)

- 23. Padrón - Santiago de Compostela (24.8 km)

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  01. Salamanca – Robliza de Cojos

  Distancia: 32.9 Km. - Altura inicio/final: 800 m. / 820 m. - - Desniveles acumulados: +285 m., -265 m.

 

  Recomendaciones 

  La preparación física previa antes de comenzar el Camino Torres es necesaria ya que la distancia a cubrir en esta primera etapa es muy elevada, y no existe posibilidad de parada intermedia. Desde Salamanca a Robliza de Cojos no hay ningún servicio, ni posibilidad de conseguir agua o alimentos, con lo cual antes de partir se deberá haber previsto esta circunstancia y sobre todo en épocas veraniegas es imprescindible cargar con agua suficiente para toda la etapa.

 

                                                           Hacia la Cañada Real de Extremadura

 

  Dejamos atrás la ciudad de Don Diego de Torres Villarroel atravesando el río Tormes por su puente romano, igual que con seguridad él hizo en el año 1737. A partir de este punto el caminante del siglo XXI, para emular los pasos de Don Diego, deberá esquivar carreteras, autopistas, vías de tren y pistas de concentración parcelaria que se cruzan en su camino, para de la forma más recta posible llegar hasta Ciudad Rodrigo, la primera gran población que encontrará después de casi 90 kilómetros. Para esta empresa y como buen caminante que intenta esquivar al máximo el asfalto y quiere que sus botas vayan acumulando polvo y barro de los caminos ancestrales que puedan aún preservarse, lo más adecuado será recorrer la Cañada Real de Extremadura. Camino de ganados trashumantes que, como era habitual en este tipo de vías, no pasa casi nunca por el centro de lugares poblados, y que milagrosamente se preserva en un muy buen estado en la provincia de Salamanca, atravesando las dehesas del Campo Charro y la Comarca de Ciudad Rodrigo.

 

  Para llegar hasta la Cañada Real de Extremadura, cruzaremos el arroyo del Zurguén, para coger la carretera que lleva a Matilla de los Caños del Río, siguiendo el cordel de los Alambres . Aprovecharemos el espacio no asfaltado que nos deja la anchura del cordel para caminar cómodamente. Dejamos la carretera a Matilla, por otra que sale a la derecha hacia el Recinto Ferial, justo antes de llegar a los pies del monte del Montalvo Tercero. Pasamos junto a la urbanización Peñasolana, cruzamos la N-620, e inmediatamente comenzamos a caminar ya por la Cañada Real de Extremadura.

 

  Las vías del tren y la carretera, dejan el hueco por el que discurre la cañada y por donde nosotros caminamos hasta confluir de nuevo a la N-620 a la altura de las casas de la Golpejera. Debemos andar con precaución por el arcén de la carretera nacional durante aproximadamente un kilómetro hasta que una indicación a Rodillo, nos lleva por pista de tierra hasta Calzadilla de Valmuza, donde encontramos un puente casi en ruinas, de origen romano, testigo del antiguo camino entre Salamanca y Ciudad Rodrigo.

 

  A partir de aquí, y después de un paso elevado sobre la autopista A-62, el caminante ve en todo su esplendor la Cañada Real y las dehesas de encinas que va a comenzar a atravesar y que le van a acompañar durante tres jornadas. Desde este punto sólo vamos a encontrar tres pequeñas fincas de explotación agropecuaria: Rodillo, Carnero con su preciosa ermita de la Virgen de la Candelas y El Tejado con su ermita de San Silvestre y la torre del castillo del siglo XV.

 

  A la altura del cruce con el camino que se dirige a El Tejado, sale a la derecha una pista que nos llevaría después de cuatro kilómetros hasta Calzada de Don Diego, lugar en donde Torres Villarroel hizo parada en su primera escapada a Portugal. Dado que el pueblo actualmente no cuenta con lugar para la pernocta del caminante, continuamos de frente por la Cañada Real. Durante tres kilómetros disponemos de la sombra de algunas encinas, pero después la cañada va entre campos de cultivo de secano durante dos kilómetros. Cuando llegamos de nuevo a un encinar, giramos a la derecha por una pista que nos deja en la carrretera que nos conducirá después de un kilómetro hasta Robliza de Cojos. Nos recibe esta agradable población con su iglesia recientemente restaurada dedicada a Santo Domingo de Guzmán.

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  02. Robliza de Cojos – San Muñoz

  Distancia: 20.4 Km. - Altura inicio/final: 818 m. / 784 m.. - Desniveles acumulados: +143 m., -177 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa corta y sin apenas desniveles que compensa la larga etapa del día anterior. No obstante no hay ninguna población intermedia, ni posibilidad de aprovisionamiento, ni agua potable. Antes de partir se deberá haber previsto esta circunstancia y sobre todo en épocas veraniegas cargar con agua suficiente para toda la etapa. En época de lluvias, puede ser necesario descalzarse para vadear el arroyo de Arganza en las proximidades de Cojos de Robliza.

 

                                                                          Entre dehesas

 

  El caminante afronta una nueva etapa en que la soledad, la paz, la tranquilidad y el sosiego de la dehesa salmantina lo inunda todo.

 

  No hay camino público directo de Robliza de Cojos a Cojos de Robliza, de forma que debemos salir por el mismo lugar que entramos en la etapa anterior, siguiendo la carretera hacia Matilla de los Caños del Río. Después de 2.5 kilómetros por asfalto, llegamos de nuevo a la Cañada Real de Extremadura, en un cruce señalizado, en que iremos hacia  Cojos de Robliza. Después de dos kilómetros llegamos a Cojos de Robliza, único lugar habitado que vamos a encontrar en esta etapa y que actualmente es una explotación agropecuaria en la que destaca la ermita de la Virgen de los Remedios.

 

  Después de una pequeña bajada, la cañada es atravesada por el arroyo de Arganza. Pueden verse los pilares de un puente que ya no existe, por ello, en época de lluvias, aunque el río no lleva apenas agua, al remansarse esta, puede ser necesario descalzarse para vadearlo. En verano, lo normal es que no encontremos ni rastros de agua.

 

  Una vez vadeado el arroyo, la cañada se abre en toda su amplitud, entre fincas ganaderas, en las que no será difícil ver algún toro bravo. Finalmente, se desemboca a una carretera que a la izquierda llevaría a Villalba de los Llanos. Debemos cruzarla, atravesar un portera y avanzar por visibles roderas entre agradable monte bajo. Desde este punto, la cañada conforma un corredor perfectamente delimitado, como corresponde al hecho de haber respetado su anchura original de 90 varas castellanas (75 metros), que nos permite disfrutar de esta joya ecológica en todo su esplendor.

 

  Después de vadear, esta vez sin grandes problemas, el arroyo de Valdemoro, cruzar la carretera que a la derecha en tres kilómetros nos llevaría a Aldehuela de la Bóveda y pasar por la proximidad de dos fincas, los Cuartos de Pilar y Sánchez Arjona, el camino desciende agradablemente, hasta llegar a San Muñoz, a la orilla del río Huebra, donde encontraremos todo tipo de servicios.

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  03. San Muñoz – Alba de Yeltes

  Distancia: 24.6 Km. - Altura inicio/final: 778 m. / 789 m. - Desniveles acumulados: +324 m., -313 m.

 

  Recomendaciones

  Etapa de largo recorrido sin ninguna población intermedia, ni posibilidad de aprovisionamiento, ni agua potable. Antes de partir se deberá haber previsto esta circunstancia y sobre todo en épocas veraniegas cargar con agua suficiente para toda la etapa. En época de lluvias, puede ser necesario hacer algún desvío para vadear la rivera de Cabrillas y el río Yeltes.

 

                                                                               De vado en vado

 

  Nos encontramos ante la que probablemente sea la etapa más “salvaje” de este camino. A la falta de poblaciones intermedias, hay que unir que nos esperan varios vadeos a pie, sin puente alguno, de riachuelos, riveras y ríos como el Yeltes, con lo cual habrá que tomar las debidas precauciones en época de lluvias abundantes, y buscar alternativas dando algún pequeño rodeo. Estos vadeos eran habituales en los trazados de las cañadas, facilitando que el ganado bebiera. En algunos tramos de la Cañada Real, la falta de paso de ganado y vehículos no deja más que un pequeño sendero  entre los arbustos y las jaras. A cambio de estos pequeños inconvenientes, el entorno natural nos proporciona un paseo muy bello, con algunas vistas inolvidables del campo charro.

 

  El camino parte de San Muñoz, por la carretera que lleva a Boadilla y a la N-620, cruzando el río Huebra por el puente de la carretera. Siguiendo por la cañada, aprovechando el espacio sin asfaltar, pasamos por Villa Adelfa y, un poco después del kilómetro 4 de la carretera, un camino a la izquierda nos vuelve a adentrar en la dehesa, pasando por lugares con topónimos pastoriles como Mostrencos, Valdemerina o Las Majaditas.

 

  Llegamos a la carretera que a la derecha llevaría a Santa Olalla y a la izquierda a Cabrillas. En este punto, donde tenemos una vista maravillosa, debemos tomar una decisión oteando el estado del vadeo. La primera opción es, como hace el trazado de la cañada, descender la pronunciada pendiente para vadear la rivera de Cabrillas, que casi siempre tiene agua estancada. La segunda opción sería andar un poco más de un kilómetro por carretera hacia la derecha, hacia Santa Olalla, y cuando la carretera hace un giro a la derecha coger la pista que en bajada nos permite cruzar sin mojarnos el riachuelo, y después girando a la izquierda recuperar el trazado de la cañada.

 

  A partir de aquí nos esperan diez kilómetros por la cañada, muy cerrada por la vegetación, de forma que queda únicamente un estrecho sendero para continuar nuestra marcha. Finalmente, nos cruzamos con una pista asfaltada que a la derecha lleva a la Casa de Valdejudío. Desde aquí tenemos un vista espectacular del valle del río Yeltes. De nuevo, debemos decidir entre vadear o seguir por la carretera a Valdejudío para luego pasar el río Yeltes por un paso más sencillo que se encuentra en una gravera. Salvo período de grandes lluvias o crecidas, es más recomendable seguir el trazado de la cañada y descender la brusca pendiente que por un bello encinar nos lleva hasta la orilla del río Yeltes. Nos deberemos descalzar, casi con total seguridad, pero el fondo de cantos rodados nos permite vadear el río sin problemas, buscando alguna zona más estrecha y con menos caudal. Un bastón nos equilibrará sin problemas.

 

  Una vez secos los pies, calzadas las botas y con la emoción de haber superado este obstáculo natural, continuamos entre encinas, hasta ir a dar al camino de Robleda, que tomamos a la derecha, abandonando el trazado de la cañada y dirigiéndonos, ya sin sobresaltos, hasta la agradable población de Alba de Yeltes, donde reposaremos nuestros cansados huesos.

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  04. Alba de Yeltes – Ciudad Rodrigo

  Distancia: 24.7 Km. - Altura inicio/final: 789 m. / 663 m. - Desniveles acumulados: +233 m., -359 m.

 

  Recomendaciones   

  Etapa de largo recorrido, sin apenas desniveles de subida, y con posibilidad de avituallamiento en una población intermedia, Bocacara, aunque a 17 kilómetros del destino final.

 

                                                                    Hacia Mirobriga Vettonum

 

  Después de tres días perdidos en la naturaleza de la Cañada Real de Extremadura y su soledad, en esta etapa el caminante llega a la primera gran ciudad que va a encontrar a su paso: Ciudad Rodrigo la antigua Mirobriga Vettonum de los vetones.

 

  Salimos de Alba de Yeltes siguiendo la carretera que une esta población con Bocacara. Siguiendo el asfalto, cruzamos el río Morasverdes en las proximidades de Alba de Yeltes, la Cañada Real  en las proximidades de la finca El Mejorito y, finalmente, el río Gavilanes ya en las proximidades de Bocacara, por un puente que Ángel Blanco califica como “el puente decimonónico más hermoso de Salamanca”. Estos siete kilómetros de asfalto son los primeros que hemos pisado desde la salida de Salamanca.

 

  En Bocacara, podemos recuperar fuerzas en alguno de sus bares o comprar en su tienda, antes de comenzar de nuevo nuestra andadura ya libres del asfalto. Desde las piscinas y el frontón sale el camino a Pedro Toro, que tomamos para adentrarnos en un precioso alcornocal que los habitantes de Bocacara explotan para la extracción del corcho. Algunos ejemplares nos sorprenden por su tamaño. A nuestra izquierda la vista se extiende hasta la Sierra de Francia.

 

  Seguimos paralelos al curso del Valle de Valobral, hasta llegar a un cruce, que tomamos a la derecha para ir a unirnos a la Cañada de las Vacas. Seguimos por la cañada, hasta llegar a un punto el que, en lugar de continuar por la pista ancha que traíamos, seguimos por un camino estrecho entre la vegetación atravesando la Sierra de Peronilla. En el descenso de dicha sierra, tenemos unas vistas amplias de Ciudad Rodrigo, el valle del Águeda y algunas dehesas con densos bosques de encinas.

 

  Una vez finalizado el descenso de la Sierra Peronilla, cruzamos la carretera que une Ciudad Rodrigo con Pedro Toro y el paisaje cambia bruscamente, ya que dejamos los bosques de encinas y comienza una zona llana desprovista de arbolado. Siguiendo una pista ancha llegamos a un cruce donde se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Peña de Francia. En este punto abandonamos la Cañada de las Vacas, que iría a vadear el río Águeda y posteriormente a unirse con la Cañada Real de Extremadura para dirigirse hacia el Puerto de Perales.

 

  Nuestro camino sigue por una pista hacia una zona de chalets que inmediatamente nos lleva, después de cruzar la autovía A-62, a la entrada de Ciudad Rodrigo. Entramos en esta ciudad abaluartada, construida según el modelo Vauban, por la preciosa puerta del Sol. Esta será la primera de las cuatro fortalezas de este tipo que vamos a encontrar en nuestro camino hacia Santiago de Compostela.

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  05. Ciudad Rodrigo – Gallegos de Argañán

  Distancia: 16.8 Km. - Altura inicio/final: 663 m. / 664 m.  - Desniveles acumulados: +269 m., -268 m.

 

  Recomendaciones

  Etapa sencilla. Sin poblaciones intermedias, ni posibilidad de conseguir agua en todo el recorrido. A diferencia de las etapas anteriores no hay prácticamente sombra, salvo en las inmediaciones del puente de Marialba.

 

                                                                               De puente a puente

 

  Salimos de la fortificación abaluartada por la Puerta de Santiago, para bajar por el Pasaje de Santiago que nos deja al pie del magnífico Puente Antiguo o Puente Mayor por el que cruzamos el río Águeda.

 

  Atravesamos el barrio del Arrabal del Puente y giramos a la derecha para pasar por debajo de la antigua N-620 y ver las señales rojas y blancas del sendero de gran recorrido GR 10 del que iremos viendo señalización, aunque muy deficientemente mantenida, hasta llegar a la frontera portuguesa. Transitamos por la antigua carretera que unía Gallegos de Argañán con Ciudad Rodrigo. La carretera inicialmente asfaltada, poco después de Conejera pasa a ser una pista ancha de tierra, que seguiremos sin pérdida hasta el final de la etapa.

 

  Pasamos cerca de las fincas de Manzanillo, donde cruza el arroyo del mismo nombre, en un rincón en que destacan algunos árboles, que permiten anidar a las cigüeñas, siendo posible también divisar alguna garza real.

 

  Cruzaremos con precaución las vías del tren y pasamos junto a las fincas de Palacios y Marialba. Poco después llegamos a la rivera de Azaba, afluente del río Águeda, que atravesamos por un robusto puente del siglo XVII, en un rincón solitario que invita a una merecida parada en este trayecto sin sombra alguna.

 

  Continuamos camino pasando por la finca de Puentecilla, para poco después comenzar un leve descenso hacia Gallegos de Argañán que ya se divisa a lo lejos. Antes de entrar en la población cruzaremos la rivera de Gallegos por un precioso puente, también del siglo XVII, en un magnífico estado de conservación.

 

  Gallegos de Argañán, como otras poblaciones con ese topónimo, debe su nombre a su repoblación por gallegos en tiempos de la Reconquista. La iglesia parroquial está dedicada a Santiago Apóstol.

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  06. Gallegos de Argañán – Almeida

  Distancia: 25.5 Km. - Altura inicio/final: 663 m. / 744 m. - Desniveles acumulados: +365 m., -286 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa de largo recorrido pero sin desniveles importantes. Varias poblaciones intermedias, con posibilidad de avituallamiento.

En varios puntos hay señales metálicas y flechas amarillas que no corresponden al Camino Torres. Indican la dirección contraria, hacia Salamanca, y pueden inducir a error.

 

                                                                  La entrada en Portugal

 

  Seguimos nuestro camino por el Campo de Argañán dirigiéndonos a Alameda de Gardón. Aunque el GR 10 inicialmente evitaba la carretera por caminos, actualmente ese trayecto está cortado por una finca de explotación ganadera y es necesario transitar con precaución por la carretera.

 

  La iglesia parroquial de Alameda de Gardón está dedicada a Santiago Apóstol y en su retablo puede verse una bonita imagen del Santo. Desde Alameda de Gardón, ahora ya sí, siguiendo el GR 10, tomamos el camino a Aldea del Obispo, que nos lleva a la orilla de la rivera de Dos Casas. El camino nos lleva al lado de este río que debemos cruzar en primer lugar atravesando un pontón y después vadearlo, ya casi llegando a Castillejo de Dos Casas que se encuentra ubicado en una pequeña loma. Este último vadeo puede ser evitado en épocas de lluvia desviándose a la izquierda, dando un pequeño rodeo que permite pasar el arroyo por el puente de la carretera. Hay una señalización con flechas amarillas que marca ambas posibilidades. Desde Castillejo de Dos Casas, se divisa claramente nuestro próximo objetivo: Aldea del Obispo. Antes de llegar a Aldea del Obispo, tendremos que cruzar de nuevo la rivera de Dos Casas, en este caso sin demasiado problema, utilizando un paso rústico hecho con piedras. En Aldea del Obispo existe un albergue rural.

 

  Salimos de Aldea del Obispo por la carretera que se dirige a Portugal.  Después de andar un kilómetro encontramos a la izquierda la carretera que da acceso al Real Fuerte de la Concepción, segunda fortaleza abaluartada que encontramos en nuestro camino. El fuerte, auténtica joya de la arquitectura militar, se acabó de construir en 1758. A pesar de haber sido volado durante la Guerra de la Independencia en el año 1810, de los expolios posteriores, y del olvido que ha sufrido, aún conserva gran parte de su estructura. Recientemente ha sido rehabilitado como hotel y está permitida la visita al recinto fortificado. Dado que son sólo 200 metros lo que supone el desvío hasta llegar al fuerte, sin duda, merece la pena hacer una pausa y visitar el monumento.

 

  Dejamos atrás el Fuerte de la Concepción y enseguida llegamos a tierras de Portugal después de atravesar el río Turones/Tourões. Nos recibe inmediatamente la primera población portuguesa: Vale da Mula, que cuenta con varios bares. Desde aquí lo más recto sería utilizar la carretera que lleva a Almeida, pero dado que no tiene arcén y para evitar el asfalto, a la salida del pueblo cogeremos a la derecha el camino que lleva al cementerio.  Caminaremos por una agradable pista de tierra que nos lleva a la orilla del río Seco que después cruzamos por un pontón.  Finalmente, divisaremos Almeida, a la que llegamos atravesando el Arrabalde de S. Francisco.

 

  Almeida, es la tercera fortaleza abaluartada que encontramos en nuestro camino, después de Ciudad Rodrigo y el Real Fuerte de la Concepción. La cuarta fortaleza la encontraremos ya muchos kilómetros después en Valença do Minho al salir de Portugal. Nos dirigiremos hacia las Portas Duplas de São Francisco, para disfrutar de esta preciosa población, donde encontraremos todo tipo de servicios.

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  07. Almeida – Pinhel

  Distancia: 21.7 Km. - Altura inicio/final: 750 m. / 638 m. - Desniveles acumulados: +373 m., -486 m.

 

  Recomendaciones

  Etapa de longitud media sin desniveles importantes. Varias poblaciones intermedias con posibilidad de avituallamiento en O Pereiro.

 

                                                                            Por la Beira Interior

 

  Después de Almeida, debemos superar un primer obstáculo natural: el río Côa. Para ello salimos de Almeida de nuevo por las puertas de São Francisco, para tomar la carretera que lleva al santuario de la Senhora Da Barca. A la altura de la Quinta da Tasqueira, abandonamos el asfalto y comenzamos un descenso pronunciado por un camino empedrado, de gran belleza, en que olivos, viñas, cantueso y jaras inundan nuestros sentidos, junto con la vista del santuario de la Senhora da Barca.

 

  Finalmente, cruzamos la carretera N340 e inmediatamente llegamos al espectacular Ponte Grande sobre el río Côa. Se trata de un rincón de gran belleza. En este punto vemos algunas señalizaciones del sendero GR 22, que se corresponde con la Gran Ruta de las Aldeas Históricas, del que nos separamos a los pocos metros.

 

  Cruzado el río Côa en nuestro camino hacia el oeste, ahora corresponde recuperar parte de la altura que hemos descendido desde Almeida. Por ello, poco después de llegar de nuevo a la carretera N340, cogemos un camino en subida a la derecha que nos lleva a dar a una pista ancha de tierra en muy buen estado. El paisaje cambia con respecto al tramo anterior y vamos encontrando grandes berrocales graníticos que adoptan formas caprichosas, muy característicos de esta región de la Beira Interior, y que iremos encontrando en varias de las siguiente etapas.

 

  La dureza del paisaje se suaviza al llegar al bonito ponte de Gaiteiros, que cruza la ribeira del mismo nombre. Poco después llegamos a Vale Verde. Una pista nos lleva a cruzar la N324 por cuyo arcén finalmente deberemos caminar con muchísima precaución durante 500 metros.

 

  A la izquierda, una nueva pista nos lleva en descenso a O Pereiro, población desde la que continuamos descendiendo hasta llegar a la orilla de la ribeira das Cabras, que ameniza nuestros pasos, proporcionándonos varios rincones muy bellos, donde podemos disfrutar de una pausa.

 

  En ese tramo vamos divisando Pinhel y su castillo en lo alto de una colina. Sólo cruzaremos la ribeira das Cabras en las proximidades de Pinhel, para inmediatamente comenzar el ascenso por callejas empedradas y entrar en la ciudad por el convento de Santo António.

 

  La entrada al recinto amurallado la hacemos por la puerta y torre de S. Tiago, para disfrutar de las bellas calles estrechas que en ascenso nos llevan a la iglesia de Santa Maria y al castillo de Pinhel.

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  08. Pinhel – Trancoso

  Distancia: 30.4 Km. - Altura inicio/final: 637 m. / 867 m. - Desniveles acumulados: +700 m., -470 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa de gran distancia. Varias poblaciones intermedias, pero sólo en la primera, Valbom, existe posibilidad de avituallamiento.

 

                                                                        De fortaleza en fortaleza

 

  En la salida de Pinhel atravesamos la parte nueva de la ciudad por las avenidas de Carneiro Gusmão y Gago Coutinho y en descenso llegamos al puente que permite cruzar la ribeira da Pêga, el segundo de los ríos, junto a la ribeira das Cabras, que rodean a Pinhel y la convertían en una fortaleza inexpugnable.

 

  Dejamos inmediatamente después el asfalto y seguimos por una pista a la izquierda que entre pinos y viñas muy bien cuidadas nos lleva a una carretera que seguimos a la derecha y dejamos poco después para continuar por una pista que ya nos lleva hasta Valbom entre olivos y viñas. A medida que entramos en la población, vamos viendo el conjunto que forman el puente medieval y la iglesia Matriz.

 

  Después de unos dos kilómetros por asfalto, tomamos a la izquierda una pista que en suave descenso nos lleva a Póvoa d’El-Rei. Desde esta población descendemos hasta el valle de la ribeira de Massueime, donde en un bello rincón solitario nos sorprende un magnífico puente que atravesamos, para continuar durante aproximadamente un kilómetro disfrutando de la sombra que proporciona su agradable bosque de ribera.

 

  Antes de llegar a la desembocadura de la ribeira de Vale de Mouro, cambiamos de rumbo, dejamos este río a nuestra izquierda y seguimos por una pista ascendente algo accidentada que llega a una carretera. A la derecha nos llevaría a Vale do Seixo pero nosotros la cruzamos para seguir hasta Ameal y por una pista de tierra, que a veces deja ver su empredrado original, llegamos a las inmediaciones de Falachos.

 

  Desde aquí nos dirigimos a la IP2 que cruzamos con muchísima precaución para coger un camino que nos lleva hasta São Martinho. En esta población podemos recuperar el resuello para afrontar el ascenso a la atalaya en que se encuentra Trancoso. Siguiendo la carretera iremos disfrutando de unas bellas vistas de la fortaleza de Trancoso. A continuación, un camino y una antigua calzada, nos llevan ya hasta las Portas do Carvalho, abiertas en la muralla medieval perfectamente conservada que rodea el casco antiguo de la ciudad.

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  09. Trancoso – Sernancelhe

  Distancia: 27.3 Km. - Altura inicio/final: 867 m. / 763 m. - Desniveles acumulados: +481 m., -584 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa de largo recorrido, con dos subidas pronunciadas, una en la primera parte de la etapa y otra al final, para llegar a Sernancelhe. Por tanto, deberán guardarse fuerzas para esta subida final. Para recuperar fuerzas, puede hacerse una parada en Ponte do Abade, donde hay bares y tiendas.

 

                                                                        A la orilla del río Távora.

 

  Desde la espectacular atalaya de Trancoso no queda otra opción que descender en primer lugar por la Fraga Acavalada, con sus bellos berrocales, hasta la Ribeira do Vale Azedo en Sintrão.

 

  Después de cruzar el riachuelo y pararnos a ver el empedrado de los restos de unas posible vía romana, remontamos un desnivel pronunciado atravesando entre pinos la Mata da Caldeira. Cuando llegamos arriba nos cruzamos con una pista ancha en que vemos marcas del GR 22, que ya habíamos encontrado en Almeida. Cruzamos la carretera y nos vamos acercando a las orillas del río Távora.

 

  En las proximidades de Vila Novinha, donde no llegamos a entrar, cruzamos la Ribeira de Rio de Mel por un pontón de piedra y enseguida vamos a dar a la orilla del río Távora a la altura del precioso Ponte Nova que no atravesaremos, pero que está ubicado en un bello rincón donde podemos disfrutar de una agradable parada. Este es uno de los dos puentes que aún sobreviven de los cinco puentes antiguos que permitían cruzar en distintos puntos el río Távora.

 

  Los terrenos cercados de la Quinta do Ferro impiden que sigamos a la orilla del río Távora y debemos hacer un desvío por carretera y luego por pistas hasta la bonita población de Benvende. Poco después, por un camino y bosque muy ameno, volvemos a recuperar la orilla del río Távora, para cruzarlo.

 

  Seguimos a la orilla del río Távora una largo trecho y pasamos por las aldeas de Peroferreiro y Lezírias, alternando tramos de asfalto tranquilo y pistas de tierra, hasta que avistamos las primeras casas de Ponte do Abade.

 

  Cruzamos el bello puente que da nombre a la población y, dejando atrás el río Távora, ascendemos por un agradable camino entre castaños hasta la preciosa Vila de Sernancelhe “Terra da castanha”, que nos espera con su iglesia románica del siglo XII dedicada a São João Baptista.

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  10. Sernancelhe – Moimenta da Beira

  Distancia: 18.3 Km. - Altura inicio/final: 763 m. / 661 m. - Desniveles acumulados:+374 m., -476 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa sencilla. Únicamente debe tomarse con calma el ascenso al santuario de A Nossa Senhora das Necessidades. Se pasa por varias poblaciones con bares y tiendas.

 

                                                                             Evitar el asfalto

 

  La etapa comienza en bajada por un agradable camino tradicional empedrado entre cercados de piedra. Viñas, pinos y algún castaño amenizan el descenso hasta Vila da Ponte, donde volvemos a cruzar ya por última vez el río Távora, cuyo curso se dirige al norte, donde está embalsado en el Barragem do Vilar, y que en esta etapa se divisa a lo lejos en varias ocasiones.

 

  A partir de Vila do Ponte, el camino hasta Moimenta da Beira va a irse cruzando con la carretera nacional N226 que tiene mucho tráfico y un arcén mínimo, por lo que, salvo en los tramos donde coincide con travesías de poblaciones, deberemos evitarla. Evitar el asfalto tiene algunas ventajas como acercarnos desde Vila da Ponte al santuario de A Nossa Senhora das Necessidades. A pesar de la pendiente, las vista del valle de Távora, el entorno en que se encuentra el santuario barroco y, por último, el camino empedrado que nos lleva hasta él, bien merece el pequeño desvío.

 

  Continuamos por un camino empedrado hasta Penso, donde nos sorprenden algunas casas solariegas y el porte de su iglesia parroquial del siglo XVII, dedicada a S. Sebastião.

 

  Desde Penso, esquivando la carretera nacional por un camino a la izquierda, y después volviendo a dar a ella, sale a nuestro paso la Casa de Adbarros o Solar dos Noronhas, donde estuvo alojado el rey D. Dinis. Enseguida llegamos llegamos a A de Barros.

 

  De nuevo, a la salida de A de Barros esquivamos un peligroso tramo de la N226 con un desvío a la derecha por un camino, que se abre paso entre distintas fincas, y finalmente cruza un arroyo para confluir a la carretera a la altura de Prados de Baixo.

 

  A partir de aquí vamos por la acera, que nos permite transitar sin peligro, al lado de la N226, hasta llegar a Prados de Cima y Rua, donde nos sorprende el bello conjunto del pelourinho y la Vivenda Coelho, y poco después su iglesia Matriz.

 

  Después de Rua, volvemos a tomar un camino que nos lleva a las aldeas de Arcozelo da Torre y Arcozelo do Cabo. Desde aquí, un agradable camino nos lleva hasta Moimenta da Beira.

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  11. Moimenta da Beira – Lamego

  Distancia: 26.1 Km. - Altura inicio/final: 661 m. / 494 m. - Desniveles acumulados:+799 m., -966 m.

 

  Recomendaciones

  Etapa larga con desniveles importantes. El descenso a Ucanha presenta una fuerte pendiente. En Granja Nova y Ucanha se pueden encontrar bares y tiendas.

 

                                                                        El puente de Ucanha

 

  De Moimenta da Beira nos dirigimos por caminos anchos hasta la tranquila población de Beira Valente. Desde esta población comenzamos a superar un desnivel de unos doscientos metros que nos lleva hasta Sarzedo. Sorprende la riqueza arquitectónica que en poco trecho nos depara: dos ermitas, el Solar de São Domingos de Sarzedo y la iglesia parroquial, siendo no menos interesante la arquitectura popular que encontramos a nuestro paso.

 

  Al salir de Sarzedo llegamos hasta la N226 que afortunadamente no tenemos que pisar, y tomamos otra carretera mucho menos transitada. Después de 800 metros, seguimos a la izquierda una agradable pista que nos permite atravesar las estribaciones del Monte Coelho, cruzar el Ponte das Tábuas, sobre la Riberia de Salzedas y, finalmente entre árboles frutales, llegar a Granja Nova. En esta población nos recibe su imponente iglesia con un bello Cristo gótico. En la población encontramos bares y tiendas, para reponer fuerzas.

 

  Desde Granja Nova, comenzamos un decidido descenso, hasta el valle del río Varosa, cuyo cauce atravesamos por medio del hermoso puente medieval de Ucanha con su torre fortificada, símbolo del poderío del próximo convento cisterciense de Salzedas. El camino hasta Ucanha es maravilloso, entre árboles frutales, viñas y algunas estrechas callejas desde las que vamos teniendo una espectacular vista de Ucanha y su puente. En esta población también encontramos tiendas y bares.

 

  Desde Ucanha, comenzamos un tramo con continuas subidas y bajadas, pasando por las poblaciones de Gouviães, Eira Queimada y Várzea de Abrunhais. Al abrigo de las laderas de los redondeados montes que se extienden entre el río Varosa y el río Balsemão, vamos encontrados quintas repletas de viñas colocadas en armoniosas hileras a lo largo de los bancales que posibilitan su explotación.

 

  Finalmente, ya en las proximidades de Lamego que divisamos a lo lejos dominado por su castillo, debemos atravesar el río Balsemão. Sólo nos queda ya un pequeño esfuerzo para desde el puente subir por la Rua Sr. dos Meninos, y llegar al centro de Lamego.

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  12. Lamego – Mesão Frio

  Distancia: 27.9 Km. - Altura inicio/final: 493 m. / 316 m. - Desniveles acumulados:+1251 m., -1429 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa larga con desniveles muy fuertes. Sobre todo el ascenso desde Peso da Régua a Fontelas es muy duro y habrá que hacerlo con calma. En Peso da Régua hay todo tipo de servicios incluyendo alojamiento, de forma que si se deseara esta etapa podría dividirse en dos.

 

                                                                                   Entre viñas

 

  Para salir de Lamego debemos subir a la parte alta de la ciudad, a Almacave, pasando al lado de la iglesia románica de Santa María de Almacave. Se toma después la Rua da Boavista, que hace honor a su nombre, proporcionando unas bellas vistas de la ciudad.

 

  Un precioso cruzeiro nos despide de Lamego para introducirnos ya inmediatamente en terreno rural.  Entre quintas y viñas pasamos por las poblaciones de Souto Covo y Sande. Hemos ido perdiendo progresivamete altura desde Lamego, pero en Sande la bajada se hace aún más pronunciada para ir a buscar el río Varosa, que ya cruzamos anteriormente en Ucanha. Llegamos a la altura del río en un rincón agreste de una enorme belleza, denominado la Sala das Audiencias do Diabo, donde vemos el puente de origen romano que nos permite cruzar el cauce.

 

  Desde aquí, por un camino ancestral nos dirigimos a Valdigem, que aparece colgado en el valle del río Varosa. Desde Valdigem cruzamos la N222 por un paso elevado y comenzamos un agradable camino a los pies del monte Mua. Atravesamos las Quintas de Brolhas, do Vale da Lajea, do Garcia y finalmente de Santa Bárbara. Las vistas desde este camino son indescriptibles. A vista de pájaro divisamos los valles del río Varosa, del río Douro y del río Corgo, con sus laderas cubiertas de interminables viñedos. No en vano, el Alto Douro Vinhateiro, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

 

  Desde la Quinta de Santa Bárbara, debemos comenzar un pronunciado descenso para ir a dar la carretera N313, y ya cruzar el río Douro por el puente que nos deja en la bulliciosa y turística población de Peso da Régua. Podemos hacer una parada y disfrutar de los servicios de todo tipo que encontramos en esta localidad y recuperar fuerzas para la subida que en breve nos espera. Si se decide dividir la etapa y pernoctar, se puede disfrutar de uno de los agradables paseos en barco que numerosas compañías organizan.

 

  Continuamos por el paseo fluvial hasta que casi finaliza a la altura de la rotonda del Marqués de Pombal, fácilmente reconocible por la escultura que hay en su centro. Desde aquí vamos a buscar la Avda Sacadura Cabral, hasta que vemos una calleja a la derecha que nos lleva a cruzar la vía del tren. Aquí empieza una calle estrecha, casi imposible, que en un ascenso pronunciadísimo nos lleva a Sergude, donde podemos recuperar un poco el resuello, para comenzar otro pronunciado ascenso hasta Fontelas. Las vistas del valle del río Douro son maravillosas y recompensan el esfuerzo realizado.

 

  Desde Fontelas, dada la orografía del terreno y su aterrazamiento para las explotaciones vinícolas, no nos queda más remedio que continuar por asfalto hasta Oliveira y Nostim. La carretera es estrecha pero tiene muy poco tráfico, de forma que, con las debidas precauciones, podremos disfrutar de las vistas del valle de la ribeira de Seromenha, que a veces se nos presenta casi imposible de cruzar.

 

  Sin embargo, después de pasar Nostim, un desvío, nos indica el camino que debemos seguir para cruzar la ribeira de Seromenha, por medio del Ponte Cavalar. La bajada por camino hasta el puente, es de una gran belleza, como también lo es la subida por camino asfaltado hasta Mártir. Desde Mártir, ya sólo nos quedan algo más de cuatro kilómetros que hacemos por asfalto, por una carretera muy poco transitada que nos deja en el Largo do Cruzeiro en Mesão Frio.

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  13. Mesão Frio – Amarante

  Distancia: 27.9 Km. - Altura inicio/final: 316 m. / 77 m. - Desniveles acumulados:+1231 m., -1470 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa larga con una subida pronunciada en la primera parte de la etapa, donde se llega al punto más alto de todo el Camino Torres. Hay algunos servicios de bares y tiendas en poblaciones intermedias.

 

                                                           El santo constructor y casamentero

 

  El camino se dirige hacia Amarante evitando en la medida de lo posible caminar por la transitada carretera N101, que une ambas poblaciones.

 

  Desde Mesão Frio, comenzamos el camino en subida para dirigirnos a Portela y Graça rodeando el monte de Volta Grande. Después se suceden otras pequeñas poblaciones como Venda, Estrada y las aldeas de Pedrinha, Fojo y Águas Mortas desde la que comenzamos por pista un ascenso hasta el punto más alto de este camino, 925 metros, en las proximidades del Chã das Arcas. Se trata de una planicie poblada de inmensos aerogeneradores que parecen saludarnos a nuestro paso. Desde estas alturas podemos deleitarnos con las vistas de la Serra do Marão, que se eleva a nuestra derecha.

 

  Desde el alto comienza un descenso continuado que nos lleva a cruzar la N101. A partir de este punto continuamos en paralelo a la carretera nacional utilizando la interminable Rúa Marquês de Pombal, a veces asfaltada y a veces como camino de tierra, y por la que transitaremos nueve kilómetros, atravesando con tranquilidad gran número de pequeñas poblaciones como Outeiro, Reboreda, Bailadouro, Corujeiras y Vinhateiro. El camino es un agradable paseo permanentemente a la orilla de los ríos Carneiro y Fornelo.

 

  Finalmente accedemos a la N101, para a los pocos metros, a la altura de Cavalinho, desviarnos de ella y disfrutar de un agradable camino empedrado hasta atravesar al puente sobre el río Ovelha donde ya comienza a notarse la proximidad de Amarante.

 

  Atravesamos algunos de sus barrios modernos hasta llegar al majestuoso puente sobre el río Tâmega y el convento e iglesia de São Gonçalo, que parece vigilar el paso sobre dicho puente. En el Camino de Santiago Francés, Santo Domingo de la Calzada y su discípulo San Juan de Ortega, fueron los constructores de gran número de infraestructuras que facilitaron el tránsito de peregrinos hacia Santiago de Compostela. En este camino la figura emblemática es la de São Gonçalo, que en el siglo XIII reconstruye el antiguo puente romano sobre el río Tâmega, haciendo posible la unión de Tras-os-Montes con Porto, así como el tránsito de peregrinos hacia Santiago. El puente reconstruido que ahora cruzamos es del siglo XVIII.

 

  São Gonçalo tiene fama de casamentero. Este hecho tiene que ver con la leyenda que le atribuye dotes para convertir a las mozas de vida alegre. La cuestión no era sencilla ya que para ello tenía que disfrazarse, tocar la guitarra y hacerlas bailar toda la noche del sábado, de forma que al estar cansadas, las mozas no pecaran el domingo. De este modo las entretenía sábado a sábado hasta que finalmente se casaban. La tradición popular dice que la mujer que toca con cualquier parte de su cuerpo el túmulo del santo, con certeza se casará en menos de un año.

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  14. Amarante – Guimarães

  Distancia: 38.5 Km. - Altura inicio/final: 78 m. / 191 m. - Desniveles acumulados:+1117 m., -1003 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa de muy largo kilometraje. Puede plantearse en dos etapas haciendo noche en alguno de los establecimientos hoteleros que hay en Margaride (Felgueiras) y que se encuentra aproximadamente en la mitad del recorrido. Se camina por zonas completamente urbanizadas, de forma que salvo en la parte final de la “ciclovia”, hay continuamente establecimientos para avituallarse.

 

                                                                     Hacia la cuna de Portugal

 

  La salida de Amarante hacia Guimarães implica, obligatoriamente, superar un importante desnivel, para salir del profundo valle de río Támega. Para ello, remontamos en primer lugar la parte antigua de la ciudad, y luego zigzagueando vamos pasando por los barrios de S. Lázaro, Monco, do Barracão y Chãos, donde ya por pista nos dirigimos hacia el alto do Crasto.

 

  Desde el alto do Crasto, seguimos ascendiendo hasta el monte Prelonga, para en descenso llegar a Áuga Nova. A partir de este punto, comienza el tramo más urbano que hemos encontrado hasta este momento en el Camino Torres. Las localidades de la freguesia de Freixo de Cima, se suceden una tras otra sin solución de continuidad para dar paso a las de Felgueiras: Borba de Godim, Caramos, Várzea, Varziela, Margaride, Lagares y Pombeiro de Ribavizela.

 

  Atravesar Felgueiras, también nos depara conocer algunos de los puntos más emblemáticos desde el punto de vista caminero: dos tramos de posibles vías romanas en Pombeiro y en Arco, la calzada medieval da Piedade en el monasterio de Caramos y, por último, el maravilloso puente romano de Arco que nos permite cruzar el río Vizela.

 

  También, a nivel arquitectónico, en Felgueiras es reseñable y merece una parada el monasterio de Santa María de Pombeiro, con ábsides y portada románica del siglo XII.

 

  Después del puente de Arco cambiamos ligeramente de rumbo para ir a buscar las antiguas vías de tren que unían Fafe con Guimarães, y que desde finales de los años 90 están habilitadas como vía verde o “ciclovia”, que es como se denominan en Portugal este tipo de caminos. Accedemos a la ciclovia a la altura del apeadero de Palhais. A partir de aquí el camino es un paseo agradable y tranquilo de unos nueve kilómetros. A pesar de que la ciclovia se encuentra asfaltada, sólo se admite el tránsito a pie o en bicicleta y no se atraviesa ningún núcleo de población, con lo cual se recupera la tranquilidad perdida en el tramo anterior. Sin ninguna complicación, después de dejar atrás la antigua estación de Paço Vieira llegamos a Mesão Frío, que ya se encuentra unido prácticamente a Guimarães, cuna de Portugal y Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

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  15. Guimarães – Braga

  Distancia: 19.8 Km. - Altura inicio/final: 191 m. / 176 m. - Desniveles acumulados:+441 m., -457 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa sencilla, de corto recorrido. La única dificultad que se presenta es la subida a Falperra con unos 250 metros de desnivel. Salvo esta subida, el resto del recorrido es muy urbano, por lo que no habrá problemas para encontrar todo tipo de servicios.

 

                                                             La flecha amarilla hace su aparición

 

  Partimos de la Plaza de Santiago para dirigirnos hacia las proximidades del estadio de fútbol. Vamos saliendo de la ciudad recorriendo las calles de Santa Eulália y de N. Sra da Conceição. En la salida de Guimarães encontramos las primeras flechas amarillas que ya no nos van a abandonar hasta Santiago de Compostela, guiándonos de forma sencilla en nuestro camino.

 

  Vamos a dar al asfalto de la N101 que dejamos enseguida para coger un desvío a la derecha hacia el bonito puente medieval de Roldes sobre la ribeira do Selho. A partir de aquí evitamos la carretera nacional, por su parte izquierda, transitando por zonas muy pobladas. En un punto las señales nos llevan a coger un bonito caminillo entre huertas que nos lleva a cruzar un arroyo, afluente del río Ave, y que nos lleva hasta la iglesia de Prado.

 

  A partir de aquí nos dirigimos hacia Caldas das Taipas, cruzando el maravilloso Ponte das Taipas sobre el río Ave, casi al nivel de sus aguas. Esta apacible ciudad, lugar de paso de la vía romana entre Guimarães y Braga, guarda importantes vestigios de su pasado romano, destacando entre todos el espectacular Ara de Trajano.

 

  Desde aquí nos dirigimos hacia Falperra, pasando por Sande-São Martinho, donde encontraremos una serie de lápidas y estelas funerarias colocadas a modo de puentecillo al lado de la fuente de los Cuatro Hermanos, que según la leyenda murieron después de una pelea entre ellos para resolver quien sería el que disfrutaría de los favores de una bella dama.

 

  Al principo de la subida a Falperra encontramos un camino empedrado que podría ser los restos de una calzada romana. Subiendo entre eucaliptos llegamos al Santuario de Santa Maria Madalena, con una espectacular vista de Braga, a la que nos dirigimos pasando por Fraião y su iglesia de S. Tiago donde encontramos un bello panel de azulejos dedicado al Santo.

 

  Finalmente entramos en Braga por el agradable Parque do Ponte, para después de pasar por el Campo de S. Tiago dirigirnos ya hacia la Sé, donde termina la etapa.             

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  16. Braga – Ponte de Lima

  Distancia: 33.2 Km. - Altura inicio/final: +526 m., -677 m. - Desniveles acumulados:+441 m., -457 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa muy larga sin desniveles importantes, salvo la bajada desde Braga hasta el río Cávado, y una leve subida a la Portela das Cabras. Hasta la ermita de S. Tiago que encontramos poco después de la Vila de Prado, el recorrido es todo por asfalto. Luego la mayoría son caminos adoquinados, donde se avanza bastante rápido. Se transita por zonas muy urbanizadas, de forma que se encuentran bares, restaurantes de todo tipo y otros servicios a lo largo de toda la etapa.

 

                                                          Camino de Santiago y Vía Romana

 

  Salimos de Braga por la rua Boavista, que en un descenso pronunciado nos lleva hacia la Praceta de S. Tiago, con una bonita fuente en la que hay una imagen del Apóstol. Acaba la rua Boavista y comenzamos a transitar por la Calçada de Real. Atravesamos esta población y ya por acera avanzamos por la N201, pasando por Frossos y Merelim con su capela de São Bras, hasta llegar finalemente a toparnos con el curso del río Cávado, que atravesamos por un majestuoso puente finalizado de construir en 1617, y entrar en la Vila de Prado.

 

  Este puente es el sucesor del puente romano que con seguridad permitía el paso del caudaloso río Cávado, siguiendo la Vía Romana XIX del itinerario de Antonino, que unía Braga con Astorga, pasando por Lugo. De hecho, a partir de la Vila de Prado, el camino de Santiago coincide en muchos tramos con la vía romana, y vamos a encontrar abundante señalización de ambos caminos.

 

  Inicialmente, desde la Vila Prado, nuestro camino, que sigue por asfalto, aunque con tráfico más sosegado que la N201, no coincide con la vía romana, sino que se dirige hacia la ermita de São Tiago, primorosamente cuidada y con dos imágenes muy bellas de Santiago peregrino.

 

  En este punto, ya sí, abandonamos momentáneamente el asfalto que desde Braga nos ha acompañado y disfrutamos de algunos agradables tramos de camino, hasta llegar a Moure y dirigirnos hacia la torre medieval de Penegate, que junto con un cruzeiro y la capela de Nossa Senhora da Penha compone un rincón de gran interés.

 

  Después de una leve subida llegamos a la Portela das Cabras, que ya nos da acceso al valle del río Neiva, que atravesamos en Goães por medio del Ponte Pedrinha de origen medieval.

 

  A partir de aquí el camino, la mayoría de las veces adoquinado, es un laberinto que atraviesa poblaciones, zonas de cultivo, el asfalto de la N201 e incluso atraviesa un campo de golf. En este recorrido encontramos rincones tan bellos como el cruzeiro y ermita de Casas Novas en Albergaria, o la Quinta do Baganheiro en Queijada.

 

  Finalmente, Ponte de Lima, con todo tipo de servicios, incluido un albergue de peregrinos inaugurado en 2009, nos espera con el impresionante puente sobre el rio Lima que da nombre a la villa.

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  17. Ponte de Lima – Rubiães

  Distancia: 17.8 Km. - Altura inicio/final: 6 m. / 195 m. - Desniveles acumulados:+497 m., -300 m.

 

  Recomendaciones 

  La larga distancia, próxima a los 40 kilómetros, entre Ponte de Lima y Valença do Minho o Tui, hace más recomendable utilizar dos jornadas para cubrir ese trayecto. La parada en Rubiães nos va a permitir disfrutar con tranquilidad de esta bellísima etapa, en la que al final, además de la visita pausada a la iglesia románica de São Pedro de Rubiães, podremos descansar en un excelente albergue. A pesar de la corta distancia de la etapa, tenemos que afrontar la subida al alto de la Portela Grande de Labruja, que supone superar un desnivel de algo más de 400 metros. No obstante, la belleza del camino compensa con creces el esfuerzo. La señalización con flechas amarillas es excelente.

 

                                                                      Remontando el río Labruja

 

  Después de cruzar el puente sobre el río Lima y pasar el albergue de peregrinos, giramos a la derecha para comenzar a caminar por asfalto y luego por camino entre viñas hacia la Quinta do Arquinho. Cruzamos con precaución la carretera EN306 hacia la Quinta de Sabadão. El camino que hemos tomado va en paralelo continuamente al río Labruja, afluente del río Lima, y así continuará hasta llegar a la población de Labruja después de atravesarlo en dos ocasiones.

 

  Desde la Quinta de Sabadão, por pista y después de pasar por debajo de un viaducto de la IP9, llegamos a Arcozelo, donde nos recibe la bonita iglesia de Santa Marinha, de cuyo origen románico del siglo XII conserva unas bellas hileras de modillones con cabezas de animales. Poco después en Regatal Costa cruzamos por primera vez el río Labruja, para continuar en paralelo por la otra margen, por un camino empedrado. Llegamos al Parque de Pescas Riba Rio, donde podemos hacer una parada para recuperar fuerzas. Continuamos por una pista y poco después cruzamos por segunda vez el río Labruja por un improvisado puente hecho con una viga metálica, justo al lado de un viaducto de la A3, a la altura de la Quinta das Borralhas, en un rincón que conserva la belleza a pesar de la presencia de la autopista.

 

  Seguimos por una pista, que a veces nos deja ver el empedrado original, hasta llegar a Arco y los lugares de Salgueiro y Codeçal, donde nos recibe la entrañable ermita de Nª Sª das Neves con un cruzeiro en el atrio. Justo al lado se encuentra un bar-tienda que constituye el último lugar de avituallamiento hasta el final de la etapa.

 

  Continuamos por una pista asfaltada que pasa por Balada y Espinheiros, y desde la que disfrutamos de unas bellas vistas del valle del río Labruja, la iglesia Matriz de Labruja dedicada a São Cristobão y, algo más a lo lejos, el Monasterio del Sr. do Socorro. Poco después llegamos a un lugar lleno de leyenda, la Fonte das Tres Bicas.

 

  A partir de la Fonte das Tres Bicas comienza la verdadera subida al Alto da Portela de Labruja. Tomamos en primer lugar un camino empedrado entre sombras de viñas, que desemboca en una estrecha carretera asfaltada, que dejamos enseguida siguiendo hasta tres flechas amarillas pintadas sobre unos pinos que nos indican sin pérdida el desvío a seguir por un camino que afronta con decisión la subida. Con una señalización perfecta, y una pendiente importante, vamos transitando por una sucesión de sendas, pistas, caminos descarnados y caminos antiguos empedrados. El camino, aunque duro, es muy hermoso. Ya casi al final de la subida se llega a la Cruz dos Mortos o dos Franceses, que a semejanza a la Cruz de Ferro en el Camino Francés, está rodeada por un milladoiro de piedras, entre las que destacan alguna grabadas con inscripciones junto con otros objetos de todo tipo dejados por las personas que por allí van pasando. Finalmente, después de la dura subida, se llega al Alto da Portela Grande de Labruja, a la altura de la casa de Guarda Forestal. Desde aquí comenzamos una pronunciada bajada. Entre pinos llegamos a Aqualonga, con un grupo de molinos muy bien conservados. Por pistas y caminos empedrados llegamos al pequeño puente romano de Aqualonga, desde donde divisamos la iglesia de São Paio de Aqualonga.

 

  Un camino empedrado nos lleva a dar a la carretera N201 a la altura de São Roque. Seguimos por asfalto unos metros hasta dar con la ermita dedicada al santo e inmediatamente desviarnos por un camino a la derecha. En este punto vuelve a coincidir nuestro camino con la Vía Romana XIX y encontramos mojones de marcación de la misma. El camino recorre un bosque en las estribaciones del Monte da Costa y cuando llegamos a la altura de un cruzeiro, veremos a la izquierda la maravillosa iglesia románica de São Pedro de Rubiães que merece una pausada visita. En su atrio veremos un miliario romano de la vía XIX construido en tiempos de Caracalla, como su inscripción confirma, a pesar de no disponer de una parte por haber sido utilizado como sarcófago en la época medieval.

 

  Desde aquí un agradable camino nos lleva al albergue de Rubiães, en un estado impecable, ubicado en la antigua escuela. En sus proximidades dos restaurantes nos permitirán reponer fuerzas.

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  18. Rubiães – Tui

  Distancia: 19.7 Km. - Altura inicio/final: 195 m. / 47 m. - Desniveles acumulados:+290 m., -420 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa corta, sin grandes desniveles, salvo una pequeña subida al principio de la etapa hasta São Bento da Porta Aberta. Desde Fontoura hasta Valença do Minho tendremos unos 12 kilómetros sin servicios. La etapa podría tener dos finales, ya que tanto en Valença do Minho, como en Tui hay albergue de peregrinos. Proponemos la parada en Tui, ya que la siguiente etapa hasta Redondela es larga y así le restamos 4 kilómetros. Aunque las flechas amarillas marcan el camino sin subir a Valença do Minho, nuestra propuesta, y así aparece en el track para GPS, es subir a la ciudad y atravesarla, para luego bajar al puente internacional. Es un desvío mínimo que permite disfrutar de esta bella ciudad, aunque el fin de etapa se haga en Tui.

 

                                                                          La entrada en Galicia

 

  Descendemos desde el albergue de Rubiães, hasta la carretera N201, por la que transitamos por precaución durante 200 metros. Girando 180 grados, tomamos un camino empedrado que entre huertos nos lleva al puente de Rubiães de origen romano, que nos permite atravesar el río Coura. En este tramo seguimos encontrando los mojones de señalización de la Vía Romana XIX.

 

  Después del puente cruzamos una carretera, justo a la altura de un bar, para seguir a su izquierda por un camino empedrado que al principio va al lado del río Coura. Poco después se separa y va a dar de nuevo a la N201, por cuyo arcén, con la debida precaución, caminamos unos 200 metros. Tomamos un camino empedrado a la derecha que poco después nos lleva hasta la aldea de Pecene, donde encontramos la capilla de Nª Sª do Alivio.

 

  Por asfalto llegamos hasta el Santuario de São Bento da Porta Aberta, del siglo XVII. Se encuentra en un cruce de caminos donde hay un bar-tienda.

 

  Dejamos a la izquierda el santuario y nos introducimos en un bosque, siguiendo un camino hasta Gontomil. Por caminos, asfalto y por último un estrecho sendero empedrado que permite no mojarse los pies, llegamos a Fontoura. Cuenta con dos bares. Pasamos al lado de una ermita desde la que vemos la iglesia de São Miguel de Fontoura.

 

  Por pistas de tierra y asfaltadas llegamos hasta Paços y el puente de A Pedreira, de origen romano, sobre la ribeira de Pedreira.

 

  El camino nos va llevando a zonas más urbanizadas hasta que confluye con una rotonda en la carretera EN13. Una flecha amarilla en un cruzeiro, nos indica continuar por una calle más tranquila paralela a la carretera. Al llegar a la capilla do Senhor do Bonfim giramos a la izquierda para dirigirnos hacia Arão, pasamos junto a su iglesia Matriz y finalmente llegamos a Valença do Minho a la altura de su estación de autobuses. Continuamos por la Avenida de São Teotónio hasta llegar a los pies de la fortaleza abaluartada.

 

  Aunque las flechas amarillas evitan subir, nosotros proponemos girar a la izquierda, pasando al lado del albergue de peregrinos de São Teotónio y entrar a la fortaleza por las Portas da Coroada. Cruzamos las Portas do Meio para acceder a la segunda fortaleza y vamos a dar a la Praça da República. El ambiente comercial de la villa inunda todo. La Rua Mouzinho de Alburquerque nos lleva hasta la iglesia de Santa María dos Anjos o Matriz y la Pousada de São Teotónio desde donde descendemos por el Baluarte do Socorro, por unos preciosos pasadizos, hasta llegar a la antigua aduana y el acceso al puente internacional sobre el río Minho/Miño.

 

  Justamente en el año 2011, se ha celebrado el 125 aniversario de la inauguración del puente internacional, que en su momento y durante muchos años constituyó el principal paso fronterizo entre el norte de Portugal y Galicia. El puente sobre el río Miño, cuenta con paso para tránsito rodado y tren, así como para los peatones que pueden caminar con tranquilidad, protegidos del tráfico rodado, y disfrutar de las bellas vistas del río Miño y de Tui.

 

  Nada más finalizar el puente giramos a la derecha para ir hasta una gasolinera. En ese punto giramos de nuevo a la derecha, rodeando el parador nacional siguiendo el Camiño da Barca, que como su nombre indica nos lleva hasta la orilla del río Miño, justo en el lugar donde se encontraba el embarcadero que miles de peregrinos, incluido Torres Villarroel, utilizaron a través de los siglos para cruzar el río por medio de barcas.

 

  El Camiño da Barca se dirige hacia Tui. Comenzamos a ver las primeras señalizaciones de mojones de granito de la Xunta de Galicia, que incluyen una placa con la distancia hasta Santiago de Compostela, y que ya vamos a encontrar continuamente en el resto de las etapas hasta llegar a nuestro destino. El Camiño da Barca nos deja a los pies de la antigua ciudad, a la que ascendemos por sus estrechas calles empedradas hasta llegar a la Catedral de Santa María, con su maravillosa portada gótica.

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  19. Tui – Redondela

  Distancia: 31.5 Km. - Altura inicio/final: 47 m. / 12 m. - Desniveles acumulados:+361 m., -357 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa larga de más de 30 kilómetros de longitud. Existen albergues además de en Redondela en O Porriño y en Mos. En O Porriño encontraremos todo tipo de servicios. El largo tramo que atraviesa el polígono de las Gándaras de Budiño así como la posterior recta hasta llegar a O Porriño, deben hacerse con paciencia y entereza, ya que nos enfrentamos a un entorno industrial en que el caminante se siente fuera de lugar.

 

                                                                           Camino y “progreso”

 

  Desde la catedral de Tui nos dirigimos hacia la Praza do Concello y la iglesia, convento y túnel de las Clarisas, desde donde descendemos por la Rúa do Ouro, hasta la Praza da Armada, ya casi a la altura del río Miño. Tomando la Rúa Antero Rubín, pasamos por delante del convento e iglesia de San Domingos. Seguimos la Rúa Canónigo Valiño y la Rúa de San Bartolomé, que nos deja en el bello rincón que conforma la plaza, el cruceiro y la iglesia de San Bartolomé de Rebordans.

 

  Caminando por pistas nos aproximamos a la orilla del río Louro que nos acompañará a poca distancia hasta casi llegar a Redondela. Llegamos a un punto en que divisamos a la derecha el impresionante Puente da Veiga sobre el citado río Louro y que no atravesamos, sino que continuamos junto a un monumento en piedra con la silueta de un peregrino, y tomamos una pista en que reaparece la señalización de la Vía Romana XIX. Poco después, la pista pasa a ser asfalto y llegamos a la capela da Virxe do Camiño.

 

  A partir de aquí caminamos por un carril bici habilitado en la carretera PO-342. Después de pasado el punto kilométrico 2, nos desviamos a la derecha para pasar por encima de la autovía y caminar por un agradable bosque que nos lleva hasta el Ponte das Febres o de San Telmo, en que este santo, patrón de Tui, enfermó de muerte durante su peregrinación a Santiago en 1251, como reza el monolito conmemorativo que allí se encuentra. Se trata de un agradable rincón que invita al sosiego.

 

  Seguimos por bosque hasta llegar a Madalena y ya por carretera continuamos hasta Ribadelouro, donde a la altura de un calvario, continuamos de frente por un camino que nos lleva hasta un puente medieval sobre el río Louro. Por un camino agradable por bosque vamos a dar al puente de Orbenlle, del que sólo se conservan algunos restos y entramos en la población del mismo nombre. Las indicaciones nos llevan hasta el Área de descanso do Peregrino de Orbenlle, que se trata de una explanada en un alto, al lado del Centro Cultural “A Lagoa”. Desde aquí podemos divisar lo que nos espera: el polígono industrial de O Porriño.

 

  Debemos hacer acopio de paciencia para acabar cuanto antes con la recta de tres kilómetros que nos espera entre naves industriales. No hay bancos, ni sombra. Nadie parece acordarse de los miles de caminantes que pasan por aquí cada año. La recta termina a la altura de un paso elevado sobre la vía férrea, y que desemboca en una nueva recta de dos kilómetros más, que ya nos va a dejar a la entrada de O Porriño. Afortunadamente, en esta recta el entorno cambia y encontramos distintas tiendas incluyendo varios bares y restaurantes. Un cruceiro y la ermita de Nuestra Señora da Guía nos va “devolviendo” al camino.

 

  Atravesamos O Porriño, pasando por delante de su ayuntamiento, hasta dar a la N-550, a la altura de una ermita y un cruceiro. Caminamos por la carretera hasta llegar a una rotonda, para continuar en paralelo a la nacional, por su lado derecho, hacia Ameiro Longo. Un kilómetro después nos volvemos a incorporar con precaución al arcén de la carretera nacional por el que caminamos durante 700 metros. Nos desviamos a la izquierda para cruzar de nuevo el río Louro y dirigirnos hacia Veigadana.

 

  Por asfalto, pero por una carretera muy tranquila, vamos ganando altura y llegamos hasta el Concello de Mos. Atravesamos la preciosa población de A Rúa, con la iglesia de Santa Eulalia y enfrente el Pazo dos Marqueses de Mos. Junto al Pazo, en la denominada “A Casa Blanca” se encuentra el albergue de peregrinos de esta localidad.

 

  Continuamos en subida por la rúa dos Caballeros, hasta llegar a un bonito cruceiro policromado, datado en 1733. Torres Villarroel, pudo verlo en su esplendor, casi recién acabado. Seguimos por asfalto hasta llegar al alto del monte Santiago de Antas, un rincón repleto de hitos jacobeos: la capela de Santiaguiño, una imagen de Santiago, un monolito conmemorativo del Camino Portugués y, por último, a los pocos metros un miliario de la Vía Romana XIX.

 

  Comenzamos una bajada continuada, que por carreteras estrechas y tranquilas nos lleva en paralelo a la carretera N-550, hasta que poco antes de llegar a Redondela confluimos a ella. Un desvío a la derecha por la Rúa del Muro nos lleva al centro de Redondela y a su albergue de peregrinos ubicado en la Casa da Torre del siglo XVI.

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  20. Redondela – Pontevedra

  Distancia: 19.4 Km. - Altura inicio/final: 12 m. / 29 m. - Desniveles acumulados:+400 m., -343 m.

 

  Recomendaciones

  Etapa corta y sin desniveles importantes, que nos permitirá llegar relajadamente a Pontevedra y disfrutar con tranquilidad de esta bella ciudad. Entre Pontesampaio y Santa Marta no hay lugares de avituallamiento. La subida desde el Ponte do Arco por la antigua calzada permite disfrutar de un tramo histórico de gran interés.

 

                                                                      Las Rías Baixas

 

  Desde el albergue de Redondela, nos dirigimos a la parte antigua de la ciudad siguiendo la rúa de Isidoro Queimaliños y la rúa do Cruceiro. A la derecha queda la iglesia de Santiago reedificada en el siglo XVI. La rúa da Picota nos lleva a la N-550 a la altura de la capilla de la Virgen de las Angustias. Cruzamos la carretera nacional y cogemos una bifurcación a la izquierda para dirigirnos hacia Cesantes.

 

  Confluimos con la nacional y después de pocos metros nos desviamos hacia la izquierda en subida por asfalto hacia una agradable zona de recreo con una fuente y un cruceiro. Llegamos a un alto y cogemos el Camiño dos Peregrinos en descenso por pista, desde la que divisamos la Ría de Vigo. Justo en el punto donde se divisa la ría por primera vez, nos encontramos un curioso milladoiro, junto con una malla de vieiras con inscripciones y otras ofrendas.

 

  El camino nos lleva al arcén de la N-550 durante unos 700 metros. A veces asombra que, tratándose del Camino Portugués, el segundo camino más transitado, no haya intervenciones que eviten estos peligrosísimos tramos, en los que además es necesario cruzar la carretera nacional sin paso de cebra alguno, y sin señales de paso de peregrinos para los conductores. La carretera nacional nos deja en la entrada de Arcade. Nos espera un tramo urbano de 1500 metros, con puntos interesantes como la Praza de Cimadevila. Llegamos hasta el majestuoso Ponte Sampaio, que nos permite atravesar el río Verdugo justo antes de su desembocadura a la Ría de Vigo.

 

  En la subida desde el puente, callejeamos por la localidad de Ponte Sampaio siguiendo las señales metálicas blancas y un tanto antiestéticas que nos indicarán el camino a seguir en el concello de Pontevedra, en el que ahora entramos. Encontramos a nuestro paso los cruceiros de Ballota y O Souto. Dejamos el asfalto y seguimos un camino empedrado rehabilitado que nos lleva hasta el Ponte medieval do Arco o Pozo Negro. Este camino es la Verea Real que unía Tui y Pontevedra, y que sin duda debió ser utilizado por Torres Villarroel en su peregrinación.

 

  Desde el Ponte do Arco comenzamos una subida pronunciada por un camino muy bien conservado, que a tramos conserva el empedrado original, a veces labrado por las ruedas de los carros que por él pasaban. Llegamos a un alto desde el que comenzamos un sencillo descenso por estrechas carreteras con muy poco tráfico, que nos llevan hasta la capilla de Santa Marta.

 

  A partir de la ermita de Santa Marta nos incorporamos a una carretera más ancha, con bastante tráfico, por la que caminamos con muchísima precaución, durante tres largos kilómetros, para entrar en el núcleo urbano de Pontevedra. Nos desviamos de la carretera que traemos para ir hacia la estación de tren y autobuses, en cuyas inmediaciones se encuentra el albergue de peregrinos.

 

  Continuamos por la rúa de Corgullón, rúa de la Virgen do Camiño y la rúa de la Peregrina, para llegar hasta la capilla de la Peregrina, que con su planta con forma de vieira, y la imagen de la Virgen Peregrina, patrona de la ciudad, es uno de los símbolos más representativos del Camino Portugués a Santiago. En las proximidades se encuentra señalizado en el suelo, el lugar en que se abría la Porta do Camiño, por la que hacían su entrada en Pontevedra los peregrinos.

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  21. Pontevedra – Caldas de Reis

  Distancia: 21.3 Km. - Altura inicio/final: 29 m. / 23 m. - Desniveles acumulados:+187 m., -177 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa sencilla de longitud media y sin grandes desniveles. Hay lugares de avituallamiento repartidos a lo largo de todo el recorrido. Además del existente en Caldas de Rei, hay dos albergues más en puntos intermedios de esta etapa: Barro y Briallos.

 

                                                                        Tierra de cruceiros

 

  En Pontevedra, el número de cruceiros presentes en sus plazas llama la atención pero, una vez que salimos de la ciudad y a falta de otras referencias urbanas, su presencia se hace aún más patente a lo largo de toda la etapa.

 

  Dejamos la tranquila ciudad de Pontevedra para dirigirnos hacia el Ponte de O Burgo, por el que cruzaremos el río Lérez que va a desembocar algunos metros más adelante a la Ría de Pontevedra. Justo antes de llegar al puente podemos ver una réplica de un miliario de Adriano.

 

  A la izquierda, después de pasar el puente, la rúa da Santiña nos saca inmediatamente de la ciudad y nos devuelve al medio rural. El caminante agradece esta circunstancia. Siguiendo las indicaciones confluimos con las vías del tren y continuamos en paralelo a ellas por una pista de tierra durante aproximadamente un kilómetro.

 

  Llegamos a un bello rincón gallego, constituido por la iglesia de Santa María de Alba, junto con un cruceiro y un monumento jacobeo consistente en una calabaza de granito y un bordón metálico, ambos de grandes dimensiones.

 

  Seguimos, primero por asfalto hasta San Caetano y luego por pista, el camino que va, de nuevo, paralelo a las vías del tren y en ligera subida, por un tramo de bosque de carballos muy agradable. Cruzamos las vías y llegamos a la aldea de San Amaro, con bar y zona de descanso a la salida del pueblo. Salimos por asfalto y poco después encontramos el desvío al albergue municipal de Barro que se encuentra a 500 metros, y hasta donde tendríamos que ir si quisiéramos pernoctar en él. Tramos tranquilos asfaltados y no asfaltados se van sucediendo hasta que, en las proximidades de Briallos, confluimos con la N-550 donde de nuevo, si nos desviamos unos 300 metros a la izquierda, podremos llegar hasta el albergue de la Xunta de Galicia.

 

  Poco después de Briallos, a la altura de la ermita de Santa Lucía, el camino gira a la izquierda y sigue en paralelo a poca distancia de la carretera nacional, por camino asfaltado entre viñas. Llegamos hasta Tivo con una fuente y un cruceiro notable, y poco después hasta la iglesia de Santa Mariña de Caldas, con restos románicos en su pórtico y modillones.

 

  Finalmente, vamos a dar al puente sobre el río Umia, con unas bellas vistas del mismo, y punto obligado de paso de las vías de comunicación entre Pontevedra y Santiago de Compostela. Justo antes de cruzar el puente encontramos el Balneario Acuña, lugar emblemático de esta localidad famosa por su manantial de aguas termales.

 

  Nada más cruzar el puente, a la izquierda se abre la rúa Real, que de forma tranquila nos permite ir atravesando la localidad. La rúa Real va a dar al rincón más bello de Caldas de Reis, configurado por un cruceiro, el Puente Bermaña sobre el río Bernesga, una fuente de tres caños y algunas casas blasonadas. Nadas más pasar el puente se encuentra el albergue de peregrinos de la Xunta de Galicia.

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  22. Caldas de Reis – Padrón

  Distancia: 18.2 Km. - Altura inicio/final: 23 m. / 9 m. - Desniveles acumulados:+241 m., -238 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa corta sin grandes desniveles. El albergue de Valga se encuentra en el lugar de O Pino, aproximadamente a mitad de camino. Una alternativa interesante a la pernocta en Padrón, es hacerlo en el albergue de Herbón, ubicado en el monasterio franciscano y regentado por la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago (AGAGS). Hay posibilidad de avituallamiento en distintos puntos de la etapa.

 

                                                                         A las orillas del Sar

 

  Desde el Ponte Bermaña, salimos de Caldas de Reis por la Rúa de San Roque, hasta llegar a la ermita dedicada a este santo. La ermita está al pie de la N-550, por la que caminamos unos pocos metros para desviarnos enseguida a la derecha antes de una curva, y seguimos por una pista que va en paralelo al río Bermaña. Es un camino muy agradable por una zona boscosa.

 

  Finalmente llegamos a Carracedo. A la salida de la población divisamos la iglesia de Santa Mariña, en un bucólico rincón. Nos vamos acercando a la iglesia y detrás nos encontramos un bello cruceiro, así como un hórreo de grandes dimensiones.

 

  Por asfalto y más tarde por pista de tierra, entramos en el concello de Valga. Caminamos en paralelo a la autopista del Atlántico AP-9, que cruzamos por un paso elevado en las proximidades de As Cernadas, para continuar en paralelo, ahora por el lado izquierdo. Nos desviamos de la autopista para llegar hasta O Pino, donde podríamos pernoctar en el nuevo e impresionante albergue de Valga, que se encuentra junto a la N-550.

 

  Sin desviarnos hacia el albergue, continuamos por un camino paralelo al río Valga, que en un primer momento tiene un pronunciado descenso. Finalmente, entre bosques llegamos al puente sobre el río Valga, que cruzamos para seguir por asfalto hasta la iglesia barroca de San Miguel de Valga. En sus proximidades un bar-tienda nos permitirá recuperar fuerzas.

 

  Se alternan caminos asfaltados y empedrados hasta que llegamos a Pontecesures y al cruceiro e iglesia de San Xulián, del siglo XII, y con restos románicos en sus modillones.

 

  A cien metros llegamos a un cruce. A la derecha está señalizada la alternativa que lleva al albergue de peregrinos del convento de Herbón, gestionado por la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago (AGACS). A la izquierda, que es la opción que nosotros elegimos, vamos a dar una vez más a la N-550 y cruzamos el puente sobre el río Ulla.

 

  En seguida, torcemos a la derecha y vamos siguiendo el curso del río Sar que nos lleva sin pérdida hasta el centro de Padrón. Estaríamos remontando el mismo río que, según la leyenda, recorrió la barca de piedra con los restos de Santiago justo antes de ser amarrada al pedrón al que debe su nombre esta ciudad. Desde la alameda del paseo del Espolón puede verse, al otro lado del río Sar, una réplica de dicho pedrón.

 

  La piedra original, un ara romana, se encuentra debajo del altar en la iglesia de Santiago. Después de cruzar el río Sar por el puente, subiendo por una calle empedrada nos topamos con el albergue de peregrinos al pie del convento del Carmen.

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  23. Padrón – Santiago de Compostela

  Distancia: 24.8 Km. - Altura inicio/final: 9 m. / 255 m. - Desniveles acumulados:+399 m., -143 m.

 

  Recomendaciones 

  Etapa algo larga para ser la de llegada a Santiago de Compostela. Hay caminantes que prefieren pernoctar en el albergue de Teo que se encuentra a mitad de camino y dividir esta etapa en dos, de forma que ya sólo quedarían  12 kilómetros hasta Santiago. En la parte final, desde la población de Rúa de Francos, comenzamos un ascenso continuado que nos llevará hasta Santiago de Compostela. Aunque hay algunos tramos que discurren por zonas menos pobladas, atravesamos ya zonas muy urbanizadas, que a cambio disponen de todo tipo de servicios.  Al llegar a Santiago, podremos optar por dos variantes para llegar hasta la catedral.

 

                                                               Tras los pasos de Teodoro y Atanasio

 

  Afrontamos la última etapa, auténticamente jacobea ya que, según la leyenda, pasa por algunos de los lugares recorridos por Teodoro y Atanasio, discípulos de Santiago, en busca del lugar en el que enterrar los restos de su maestro, que debían trasladar desde Padrón.

 

  Partimos de Padrón, despidiéndonos de las esculturas de Camilo José Cela y Rosalía de Castro que se encuentran en los dos extremos del paseo del Espolón y dejando a la izquierda la iglesia de Santiago. Seguimos por la Calle Dolores que nos lleva hasta nuestra vieja conocida, la N-550, a la altura de la impresionante colegiata de Iria Flavia, que conserva su portada románica de los siglos XII y XIII.

 

  El camino pasa por detrás de la colegiata, pero inmediatamente vuelve a la N-550, por la que nos espera un peligroso tramo de algo más de dos kilómetros, donde vamos a encontrar naves, rotondas y, por último, el hotel Scala, punto en el que debemos estar atentos para, un poco después, desviarnos ya hacia la izquierda abandonando el arcén de la carretera nacional. La situación cambia y empezamos a recorrer tranquilas aldeas como Romarís, Rueiro, Cambelas, Tarrío y Vilar.

 

  Transitamos por un corredor entre la N-550, siempre presente a nuestra derecha, y el curso del río Sar a nuestra izquierda. Entramos en Loureiro, y de nuevo confluimos con la N-550, a la altura del Santuario da Escravitude, barroco del siglo XVIII. A sus pies se encuentra la fuente milagrosa, cuya agua liberó de la esclavitud de la enfermedad, de ahí su nombre, a un peregrino que se dirigía a Santiago.

 

  A partir del santuario, por una agradable carreterita llegamos a la iglesia de Santa María de Cruces de origen románico. Poco después, una pista entre cultivos y pinos nos lleva hasta Angueira de Suso con sus típicas calles sombreadas por las parras.

 

  Llegamos a Areal, otra bonita aldea de calles estrechísimas. Desgraciadamente, del sosiego de esta aldea pasamos de nuevo a un tramo de arcén de nuestra “querida” N-550. Después de algo menos de un kilómetro cogemos una desviación a la derecha y seguimos por asfalto, ahora más tranquilos, hasta el Pazo do Faramello.

 

  Nos desviamos de nuevo, dejando a la derecha a unos 300 metros el albergue de Teo, para llegar a Rúa de Francos con su emblemático cruceiro do Francos, uno de los más bellos y antiguos de toda Galicia. Este punto se encuentra próximo al Castro Lupario, el lugar donde vivía la reina Lupa, personaje clave en la leyenda del traslado de los restos de Santiago desde Padrón.

 

  El camino zigzaguea por asfalto, avanzando como puede hacia su destino, esquivando las vías del tren y varias zonas de chalets. Llegamos a Riotinto, donde encontramos un puente medieval, junto a un pequeño hórreo y un mojón que nos indica que la distancia a Santiago es ya sólo de 10 kilómetros.

 

  Vamos avanzando por pistas de tierra hasta que llegamos a una carretera ancha que va a unirse con la N-550, y que superamos por un paso elevado. Seguimos por asfalto hasta que llegamos a Milladoiro. Dejamos a la derecha la capilla de Santa María Magdalena y comenzamos a atravesar una zona repleta de urbanizaciones.

 

  Afortunadamente, cuando finaliza Milladoiro, seguimos la Rúa do Esquío, que nos devuelve a la naturalezal, introduciéndonos en un bosque de pinos y eucaliptos. El camino, desde que hemos salido de Padrón ha ido ganando altura, y aquí llegamos al punto más alto de la etapa, el Agro dos Monteiros, desde el que divisamos con claridad las torres barrocas de la catedral de Santiago de Compostela y la Berenguela. Es el Monte do Gozo del Camino Portugués, y nos anuncia que nuestra aventura, veintitrés días y casi seiscientos kilómetros después, está próxima a finalizar.

 

  El camino pasa a ser senda estrecha, para desembocar en la aldea de A Rocha Vella. Pasamos las vías de tren por un paso elevado y vamos a dar al Ponte Vella de Arriba sobre el río Sar. El bonito puente medieval nos deja en una encrucijada a la altura de la entrada de un chalet, decorado con múltiples elementos jacobeos, y donde encontramos una doble señalización.

 

  Si vamos a la izquierda entraríamos de lleno en zonas urbanas de Santiago, próximas al Hospital Clínico, donde nos esperan rotondas, asfalto y vías rápidas, que a pesar de la alegría de la llegada, pueden quitar encanto a la misma. Eso sí, sin duda es el camino más corto. A la derecha, encontramos las señalizaciones, incluyendo grandes mojones de granito, del “Camino Portugués por Conxo”. Se trata de una iniciativa de la Asociación de Vecinos de Conxo que fue marcada a finales del año 2010. Dejamos para los expertos el debate que ha creado esta variante, sobre cual es la históricamente más acertada. De hecho, deberán añadir a su debate una propuesta adicional que propone la entrada por la capilla de Santa Marta.

 

  Nosotros, movidos únicamente por el deseo de seguir disfrutando algo más de la naturaleza y alargar aunque sólo sea un poquito nuestra aventura, nos decidimos por la variante de Conxo. La señalización es perfecta, y nos lleva por la ribera del río Sar por un agradable camino entre bosques, hasta que llegamos a la rúa da Escurridía. Siguiendo las señales llegamos al monasterio de Santa María de Conxo. Después, la larga y rectilínea rúa de García Prieto nos deja ya muy cerca de la Iglesia del Pilar y la Alameda, donde nos recibe la colorida estatua de las hermanas Fandiño.

 

  Salimos de la Alameda y llegamos a la Porta Faxeira, entrada de los peregrinos que utilizaban el Camino Portugués. Nos invade el nerviosismo, porque el bullicio de la rúa do Franco nos indica que nuestra meta está ya muy próxima. A la mitad de esta rúa, encontramos la fuente del Franco, donde según la leyenda bebieron los toros que arrastraban el cuerpo de Santiago. Finalmente, llegamos a la Praza do Obradoiro. Con emoción, ya sólo nos resta subir la escalinata que da acceso a la portada barroca detrás de la que se esconde el magnífico Pórtico de la Gloria, desde donde la imagen de Santiago el Mayor nos da la bienvenida a la Catedral de Santiago. La aventura ha concluido.

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                                                           delhommeb at wanadoo.fr -  25/03/2017